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Capítulo IV

intento dar comienzo, deslizando hacia una elemental introducción a

Hidrogeomorfología histórica

del alma deltaria y estuarial

que alcanzará después de más de un tropiezo en otros temas vecinos, más preciso su objetivo en la página siguiente.

Más allá de pequeños regalos de creatividad en la mirada, buena parte de mi tarea ha sido machacar en el mismo clavo y por ello no he logrado ahorrarme las expresiones ya conocidas, que siguen a estas primeras.

 

Transgresiones marinas .

Una de las más recientes fue la que refleja el llamado "Mar Querandí". Abarcó el período que va de los 7500 años a los 4000 años, inundando el estuario del Plata y llegando hasta la altura de la ciudad de Diamante, Entre Ríos.

De los descensos de esas aguas advertimos las salidas de los flujos de la gran llanura pampeana entonces ligeramente sumergida, conformando una formidable hidrotermia estuarial, que en parte también en área océanica se manifestaba; con su propia convección interna como transferencia natural que permitía sacar prolijamente al océano estos excedidos tributarios; que así en algo evitaban enfrentar a las energías de las mareas; a las que de muchas formas, sin duda, acompañaban. Ver mareas.html

Estas energías no sólo dejan huellas reflejadas en las prolijas salidas de los tributarios a través de los cordones litorales; también las dejan en la suma de ellos, en las impecables conformaciones que afloran en el territorio: tal el caso de la Punta Rasa, al Norte de Punta Médanos.

Este apéndice del territorio bonaerense tiene su origen en energía fluvial, tanto como marina; pues por un lado recibía las caricias de Mar Chiquita y por el otro las de la cuenca del Salado.

Los sedimentos de los tributarios marinos externos e internos de la bahía de Sanborombón, depositados prolijamente en los sucesivos cordones litorales a medida que el mar fue descendiendo en esos 4000 años, reconoce dos corredores de flujo alimentados por convección interna,

que al tiempo que protegían a la costa de la erosión marina, tanto longitudinal a la costa, como transversal a ella por convección externa y por agresión frontal; se ocuparon de dejar tallado en la superficie del mar ese perfecto apéndice, calcando de esos flujos sus caminos.

Por ello considero a estas hidrotermias como responsables de esta geoformación tan delicada que más adelante me daré a ilustrar con mucho detalle de imágen. Ver pág. 63

Allí, la Punta Rasa es la manifestación Sur de esa enorme boca de salida que resistió los flujos de ambas márgenes, reitero, no sólo conformando, sino dirigiendo y protegiendo.

Así incluso las olas, las derivas litorales, los sedimentos de fondo y hasta los mismos vientos hoy recogen de estas grabadas manifestaciones de transferencias convectivas, sus más armoniosas advecciones.

La imagen que sigue muestra la calidad de la deriva litoral y el impecable oleaje oblicuo en esa margen oceánica, que sin embargo, descubre en su fondo marino un perfil sedimentario que durante miles de años nos habló y nos habla de un par de áreas de hidrotermias buscando de resolver claramente hacia el Norte, su encuentro

Dejando en adición, allí grabada la memoria, repito, que vientos y olas y derivas aun aprecian acompañar.

Pero no es desde este oleaje oblicuo que vemos en la imagen, que empezó esta historia; sino desde la regresiones marinas y los últimos flujos de los tributarios que hasta hoy sus cauces de memoria apreciarían respetar si el hombre les dejara hacer simplemente sus tareas..

Esa memoria todavía está presente a nuestra vista. Sólo tenemos que advertirla desde esa particular transferencia de energía que llamamos "calor"

Y el calor es el que resuelve, repito, no sólo la salida del tributario por convección interna, sino que es el que protege la costa de la erosión, tanto frontal como longitudinal.

Y este calor, de antigua memoria, es el que determina la deriva litoral, el oleaje e incluso la dirección del viento por convección atmosférica de esa línea muy estable de hidrotermias.

Eso lo podemos ver ilustrado en detalle muy particular, en las cuatro imágenes que aporto de la bastardeada salida de Mar Chiquita al océano en las imágenes finales de la página 35,

mostrando cómo por interrupción de esa convección interna, el depósito sedimentario que estaba llamado a conformar un prolongado cordón, concluye en un tapón a la misma salida y en una ribera desprotegida; sometida a los golpes del oleaje y a convección externa que se lleva los tesoros dorados de sus playas al fondo del mar.

También veremos esas fugas, donde no cuenta la deriva litoral por haber matado esa memoria; que las convecciones internas de las hidrotermias dejan siempre grabadas en las riberas. Y allí el oleaje deja de arrimarse oblicuo y pasa a ser frontal.

Aún no había descubierto el corredor Alflora (15 de Agosto del 2009)

En Samborombón se me descubre una advección muy asistida por la convección de la extensa hidrotermia que se genera en esos amplios bajos con gran desarrollo hacia el Norte, indicando hacia dónde internamente convectan.

Pero aquí el descalabro obrado por el hombre es pavoroso, al sacar de frente los flujos de numerosos canales artificiales a la bahía sin criterios termodinámicos de salida alguno. Ya lo hubo de referir el Profesor Gregori Koff, Doctor en Geología de Catástrofes de la Academia de Ciencias de Moscú, en oportunidad de presentar el proyecto del Aliviador del Salado.

Por ello, en lugar de prolijos cordones, tenemos una sedimentación torpe que atenta contra la misma eficacia de esta salidas. Allí no hay convección interna, ni cuidado natural de la capa límite térmica;

sino una expulsión de masa que a nadie parece importar sea una degeneración de los órdenes naturales con que Madre Natura ha actuado desde el comienzo de la creación, procurando estas asociaciones de energías.

La advección mareal se hace presente al llegar a la costa en forma de deriva litoral o como quieran llamarla. Pero escondida entre ella y la costa, siempre descubrimos la convección interna del tributario con su mayor temperatura transitando el cordón; y con su capa límite protegiendo su salida hasta disponer su convección exterior. Esa misma protección recibe la costa.

El vaivén de los oleajes, aun cuando no conocieran tormentas, registra emociones que no veo comparable a los prolijos cordones litorales estuariales. Pudieran resultar cosas parecidas, pero de hecho son bien diferenciables.

Todo el plano sumergido con arranque en la laguna de Mar Chiquita, nos descubre hoy el prolongado territorio y la tendencia de desarrollo de las hidrotermias costaneras marinas, desde ese punto.

La imagen superior muestra el consistente desarrollo de los cordones litorales generados a partir de la convección interna que saca al océano los flujos de esta laguna; suscitando la dirección de la deriva litoral, dirección de llegada de las olas y convecciones atmosféricas a partir de esta línea de hidrotermias.

He de mostrar, repito, unas pocas imágenes de la salida del tributario de la laguna de Mar Chiquita al océano, que apunta a la poca vigilancia que sostienen los especialistas en dinámica costera; para denunciar estas torpezas que allí aparecen bien claras a la vista de cualquiera. Ver cuatro imágenes al final de la página 35.

La misma poca vigilancia que regalan los encargados de registrar en las cartas los hundimientos de embarcaciones, que terminan generando situaciones algo más que degeneradas. Ver el tapón a la salida del Miní provocando un desastre espeluznante en el delta central, que ninguno de estos físicos señala.

Recitar de memoria catecismos y dejar estos brutos olvidos en el tintero, me permiten desconfiar tranquilamente de unos y otros. Ni aburridos escolásticos, ni catecismos. No he tenido que pedir permiso a estos catequistas para mirar y acopiar imagen satelital que ellos hasta hace bien poco, tampoco tuvieron. Cosmovisión bajada del catecismo prefiero bajarla del satélite.

Así doy comienzo, deslizándome en la planchada hidrogeomorfología del alma de muchas criaturas que aparentan estar adormecidas, mirando inevitablemente a lo insalvable de esta pauperidad técnica y administrativa que no me canso de señalar, tan instalada

La interfaz agua-tierra que se descubre en la ribera estuarial y parte final de la enorme llanura pampeana con borde océanico, es hoy reconocible en las transferencias de energías de sus muy bajos fondos ribereños, de sus lentos flujos y del sol a éstos, a la materia transportada y a la depositada; alcanzándonos revelaciones de sus implicancias en convecciones marinas y atmosféricas a gran escala, merced a imagen satelital.

Manifestaciones que encuentran un telón de fondo en el encuentro del agua dulce y salada floculando la vanguardia que aspiraba llevar al mar sus partículas sedimentarias.

No obstante ser muy interesantes estas materias, las urgencias más comprometedoras están en el estuario interior. Ya volveremos a estas costas.

Cada uno de los tributarios deltarios que hoy nos traen sus problemas, eran hace algo más de tres mil años, tributarios estuariales: Santa Fé, San Nicolás de los Arroyos, Areco. Y hace aprox. mil años, los más cercanos Luján, Escobar, Garín y Reconquista.

La planicie donde estos operaban sus salidas reconoce altimetrías de 0,80 m en Otamendi y 1,4 m donde Costantini intenta fundar una nueva ciudad. Estas sedimentaciones han crecido en el último período a razón aprox. a 1 metro cada 500 años.

Por tanto, estimar que Mendoza pudiera haber visto el estuario llegando casi hasta Campana, como nosotros vemos hoy el rincón de San Isidro con bien escaso metro de profundidad promedio, no resulta arriesgado.

 

 

 

La falta de cosmovisión, aun la más elemental de geomorfología estuarial histórica y de geomorfología deltaria histórica de sus tributarios, ha sido junto a la desconsideración completa de las manifestaciones que las energías de las franjas hidrotérmicas regalan en las riberas estuariales y aun en las marinas a partir de Mar Chiquita, apuntando su advección al frente estuarial,

la causa intelectual primaria de todas las torpezas y sus interminables descendencias a nivel ciudadano, municipal, provincial y nacional. Tanto en los órdenes técnicos hidrológicos e hidráulicos, como en los administrativos, legislativos, judiciales y comerciales.

No estoy hablando de investigadores, sino de funcionarios técnicos que tienen competencias en los cuidados de las riberas. Que si tuvieran conciencia de las laxitudes que han permitido, no se lo perdonarían ellos mismos.

Todo un complejo humano atropellándose por ganar un metro de suelo en las  riberas siempre nuevas, adelantándose a los desarrollos naturales y así generando un daño que hoy parece no gozar siquiera de mínima consideración. Se habla de contaminación y polución, pero nadie habla de cómo se agigantan merced a estos atropellos a todo tipo de líneas de ribera.

Así como se habla de contaminación, así se calla el problema de los bastardeos de las líneas de ribera: generador mayúsculo de los entorpecimientos a la dispersión de los primeros.

Que si bien estamos de acuerdo que no se pueden tirar al inodoro los algodones de los flujos vaginales, también deberíamos estar de acuerdo que no deberíamos tener tapados las salidas de estos inodoros y encima ignorar ésto.

El Riachuelo y el canal Aliviador del Reconquista fluyen por el subsuelo, pero no por la salida visible, bien contra natura, prevista o imprevista, fruto de nuestras torpezas múltiples; que repito, son antiguas y hoy no reconocen inocentes en las clases pudientes e ilustradas a la moda. Desde los saladeros a las petroquímicas, hay toda una cultura ilustrada con alma desaforada.

Me gustaría saber qué criterios tienen amasados en estas cuestiones los que empujan proyectos faraónicos en Legislatura, tanto urbanísticos, como de grandes obranzas hidráulicas. Todos aprendimos de mamá a pasar el secador y pensamos que con eso de escurrir o hacer limpiezas de lechos, todo queda resuelto. Y esta la cosmovisión que campea en estas pampas chatas.

Cuando se los aprieta un poco confiesan no tener un miserable estudio hidrológico para una región donde se han generado los más altos revalúos inmobiliarios del planeta; y alli han aprobado asentamientos humanos de lujo sin ellos. Firmando resoluciones hidráulicas todas dibujadas sin testimonios ni estudios serios. Estos mismos son los que dicen que los escurrimientos de su plan maestro van a ser bien administrados. ¿Quién se animaría a creerles?

No son hoy pobres los que van a la Corte a golpear. Estos golpean a las murallas de sus vecinos privilegiados, por gigantescos desarrollos urbanos disociando al resto en brutos términos; que han transformado valles de inundación y llanuras de humedales millonarios en asentamientos humanos privilegiados, que cuando no se mandan el uno al otro los bien entorpecidos flujos; se dan a cavar estanques paradisíacos, hoy espejos polucionados tétricos que terminan maquillando con Photoshop.

Todas las infiltraciones del superenvenenado Aliviador del Reconquista van a parar a ellos; que sin ningún criterio se dieron al crimen de cavarlos en un formidable y fragilísimo humedal; que a su vez recibe surgencias del acuífero.

Locura completa alardeada en todos los foros por urbanistas que no paran de acreditarse sus logros. Mañana no sabrán dónde poner la cara. Ver este documento ¿es dable descender al hombre concreto?

Las zonas de transición o ecotonos entre aguas superficiales y subterráneas, ésto mismo que conforma la gran llanura interestuarial que va desde Campana hasta el Reconquista con un promedio de nivel que no supera los 2 metros s.n.m., son reconocidas como de una enorme importancia ambiental.

De hecho, estos ecotonos controlan el metabolismo de las aguas subterráneas porque funcionan como sumideros de sustancias orgánicas e inorgánicas provenientes de la superficie, y como filtros y áreas de amortiguamiento que contribuyen a mantener la calidad de las aguas subterráneas de la cuenca hidrológica. Ver líneas finales de la Pág.25 sobre el valor generativo del agua.

Problemas de magnitudes inefables por haber ignorado todo criterio de hidrología urbana, que hoy y siempre se quieren resolver con ilusorias limpiezas de lecho. Limpiezas que buscan sacar los mocos de la nariz pretendiendo ignorar un efisema pulmonar terminal.

De estos autoengaños participan, mercaderes de suelos, urbanistas de muy alta autoestima pero muy mal informados, consultores privados, autoridades administrativas, legislativas y judiciales y una inmensa cantidad de ONGs que no tienen en claro la cantidad de infiltrados para el churrete que tienen entre sus filas de asociados.

Las torpezas técnicas de larga data han venido traccionadas desde estos poderes.

A pesar de sentirse en una jaulita de marfil, las pobrezas de criterio de los funcionarios de la Dirección de Hidráulica Provincial en los últimos 60 años y en especial, las pobrezas inefables de los últimos 30 con un mismo titular a cargo, dedicado a soñar con códigos imperiales de imposible resolución funcional y jurisprudencial, han sido pan comido para los mercaderes de suelos.

Los consultores privados se sumaron en los últimos diez años para atender estos clientes, que en adición incluian los estudios de capturas estuariales de las aguas de consumo y los mantenimientos de las hidrovías.

Todos miraban a ese oxígeno que llaman comercio e industria, pero nadie al oxígeno del agua; y mucho menos a la degradación de los corredores de flujos urbano costaneros estuariales y a sus tributarios.

Hoy se nos alcanzan nuevas herramientas para comenzar a tallar en conciencia a partir de la Ley Nacional 25.688  sobre el REGIMEN DE GESTION AMBIENTAL DE AGUAS del 28/11/02. Pero todavía no se ha dado un solo mínimo paso en su funcionalidad administrativa.

Nadie en la administración municipal, provincial o nacional tiene responsabilidad en el cuidado de los flujos.

Las vías navegables tienen responsables en Nación. Pero los flujos, repito, no tienen ni dueño ni responsable.

Por eso nadie habla de ellos. Porque no sabría a quién dirigirse.

En materia de hidrología urbana y de respetos a las líneas de ribera, a sus franjas de preservación y de cesión, aun resta comenzar a transitar las legislaciones provinciales de 30 y 45 años atrás, que siempre fueron bastardeadas sin piedad.

A pesar que el Art 59 de la Ley 10128/83 quedara convalidada por el Art. 4° de la Disposición 984/00 del MOSPBA; y a su vez ésta, refrendada por el Decreto 37/03 del Gobernador (ver Bol.Ofic. 24900); aun las autoridades del AdA. están esperando la llegada del mesías que les reglamente su mamotrético código de aguas. Inútil paquidermo de imposible administración que duerme su siesta tirado sobre las vías del desarrollo.

Los tribunales contenciosos administrativos tienen una modorra incomparable para comenzar a mirar estos temas, siquiera con mínima seriedad. Por ello, la paciencia para sembrar estos recaudos en conciencia pública y ciudadana, es incalculable.

Espero que la ola creciente de protestas ambientales acerque a muchas personas de derecho público y privado, al confesionario interior. Y que allí, estas interminables aclaraciones, les sean útiles para cultivar sinceridad interior e integridad humana.

Francisco Javier de Amorrortu
24/11/06

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