. acuíferos . . agua 1 . 2 . 3 . Aliviador . . Reconquista 1 . 2 . 3 . 4 . . BID . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . . cloaca 1 . 2 . 3 . . Colony Park 1 . 2 . . convenglish . . flujo termodinámico 1 . 2 . 3 . . termodinamica 1 . 2 . 3 . plataforma 1 . 2 . . hidrolinea 1 . 2 . 3 . 4 . . humedales . humedal Escobar 1 . 2 . 3 . AySA . . pendientes 1 . 2 . . observaciones . . sedimentología . . puelches 1 . 2 . . riovivo . . riomuerto . . manadelcielo . . IAB . . contralor . . art 59 . . EIDICO 1 . 2 . . blanqueo . . preguntas 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . . dominialidad . . tapones . . terraplen . . embalses . . sustentable. 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . . prospectivas 1 . 4 . . quantum . . index .

De la dominialidad

en función de los enlaces dialécticos y energéticos

Art.2340.- Quedan comprendidos entre los bienes públicos:

3 - Los ríos, sus cauces, las demás aguas que corren por cauces naturales y toda otra agua que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general,

6 - Las islas formadas o que se formen en el mar territorial o en toda clase de río, o en los lagos navegables, cuando ellas no pertenezcan a particulares;

Art.2341.- Las personas particulares tienen el uso y goce de los bienes públicos del Estado o de los Estados, pero estarán sujetas a las disposiciones de este Código y a las ordenanzas generales o locales.

Del aluvión

Art.2572.- Son accesorios de los terrenos confinantes con la ribera de los ríos, los acrecentamientos de tierra que reciban paulatina e insensiblemente por efecto de la corriente de las aguas, y pertenecen a los dueños de las heredades ribereñas. Siendo en las costas de mar o de ríos navegables, pertenecen al Estado.

Art.2577.- Tampoco constituyen aluvión, las arenas o fango, que se encuentran comprendidas en los límites del lecho del río, determinado por la línea a que llegan las más altas aguas en su estado normal.

Borda introdujo en el inc 3º del 2340 una coma entre río y cauce, que tanto JP Merbilháa bendijo, como el código paraguayo expresamente maldijo.

El concepto de cauce está ligado al de las aguas; tanto en su materia como en sus energías; y cuesta trabajo entender qué sentido revelador nos alcanza esta coma, que no sea vulgar especulativo, ajeno a Natura y util a algunas de sus criaturas. Cartesianismo al fin.

A su vez, el concepto de lecho también está relacionado inexorablemente al de cauce. Sin embargo, la propia imagen que tenemos de un cauce en áreas que reconocen energías gravitacionales luce muy distinta de las áreas donde las energías son convectivas.

En estas últimas es tan importante la condición de costas blandas y bordes lábiles, que la figura del cauce no sólo queda desdibujada, sino que incluso desaparece.

Así por caso -y bien por debajo de la línea a que llegan las más altas aguas en su estado normal-, reconocemos la entidad de los esteros, que no sólo forman parte del lecho, sino que prácticamente no forman cauce. O sea, reconocen lecho, pero no cauce.

Los espacios entre los cordones litorales que conforman todo el suelo de estos emprendimientos en la planicie intermareal son antiguos cauces naturales por donde aun hoy aflora y escurre agua del acuífero que por allí mejor transpira; y cursos naturales de las lluvias, anegamientos e inundaciones que por allí naturalmente escurren.

 

Por ello les cabe el art 2637, Par 3°, del CC: “Cuando constituyen curso de agua por cauces naturales pertenecen al dominio público y no pueden ser alterados”.  

Las excavaciones para extraer rellenos que terminan conformando estanques de aguas estancadas repodridas; que en adición hieren al acuífero, que ellos, cavando en el humedal, contribuyen a degradar.

Ver arts. 2615 y 2625 del C.C. que refiriendo de excavaciones y fosos puedan conformar depósitos de aguas estancadas o infiltraciones nocivas.

Velez Sarfield no imaginaba las calamidades ambientales que hoy tenemos a la vista y por ello, sus descripciones de lo "ruinoso", pudieran  parecer ingenuidades al lado de las que denunciamos

Todas estas pequeñas o no tan pequeñas disgresiones presentes en el CC abren la sospecha de que en materia hidrológica hay cuestiones que no se resuelven haciendo incapié en una coma; sino más bien, en los enlaces que asisten energías y materias presentes en estos territorios de planicies extremas donde no cesan de advertirse los abusos en los usos de los suelos y los crímenes en los estragos en subsuelos.

Saliendo por un momento de ecología de ecosistemas vayamos al par 6º del art 2340 del C.C. que hace lugar a la propiedad privada en islas, sin aclarar si también lo fueran, si sus áreas emergidas se encontraran por debajo de la línea a que llegan las más altas aguas en su estado normal, tal el caso de los esteros.

¿Cuál es el crédito que favorece a estas tierras privadas que hoy apreciarían en el ámbito provincial la bondadosa mirada de la ley 10907 de reservas de áreas naturales?

¿Qué constitución de derechos aparece registrado en los documentos notariales para justificar la condición privada, otra que no fuera en razón de antigüedad mayor al CC?

Recordemos que si son lechos que pertenecen a vías navegables, esos lechos pertenecen a la Nación (art 2577). Y no olvidemos, que ese crédito de algunas áreas insulares a la suerte de ser privadas, no es aplicable a la ribera de enfrente donde los suelos se aprecian continentales; allí donde EIDICO, Consultatio, Urruti, Schwartz, EIRSA, Pentamar y otros, no cesan de hacer salvajadas criminales.

El concepto de lecho, si bien más lábil que el de cauce, en planicies extremas es mucho más amplio en extensión y función concreta que el de cauce.

Y esa dimensión “concreta” no sólo está probada por la presencia de agua, sino por el aporte de las energías solares enriqueciendo las propiedades adiabáticas de estos esteros, que como baterías convectivas hacen de continuo su aporte a las dinámicas horizontales de las aguas que transitan por sangrías mayores; éstas sí reconociendo cauce.

Sin esas energías, esas aguas en las sangrías mayores no se moverían. Tal el caso patético de todos los tributarios urbanos del Oeste hoy y desde hace más de 60 años, soberanamente muertos.

. .

El Amazonas es el ejemplo opuesto: sin sus extraordinarios esteros aledaños no se movería un metro. Y hoy saca 140.000 m3/seg a una velocidad de 4 nudos/hora (7,5 Km/h).

Y no sólo las saca al mar, sino que las lleva con sus propias baterías convectivas ahora instaladas en sus sedimentos, hasta 700 Kms de distancia al NO marchando disociadas de las aguas del mar para terminar, tras cruzar la plataforma en dirección al Noreste, volcando sus brutas cargas sedimentarias en el talud oceánico y aún más allá.

Así entonces desde el punto de vista dinámico que interesa a cualquier ecología de ecosistemas -y no es un código o una constitución nacional ajena a estos compromisos bien anteriores a los sociales-, un lecho forma parte del río aunque no descubra cauce otro que el ver a las aguas moverse como si lo tuvieran en el fondo grabado.

De hecho, en las plataformas continentales, el registro de cientos de kilómetros de corredores de dulces flujos estuariales o de derivas litorales continentales que mudaron a rumbos marinos, se regala en un relieve sedimentario por donde el sistema convectivo marcha rebotando en los fondos, conformando en ellos apropiada memoria.

Destaco esta paradoja, porque en lugar de ser un surco en profundidad, lo es en relieve, en altura.
 
Motivos por los que la palabra surco y la palabra cauce -aunque hayan siempre apreciado referirse a lo cavado-, aquí deben aceptar 2 registros contrapuestos cumpliendo comparable función: encauzando, guiando, guardando registro de la marcha de las aguas. 
 
Lo medular de esa vida presente en los cursos de agua de planicies extremas , no es la existencia de cauce, sino la de lechos cargados de energías convectivas determinantes -gradiente térmico mediante-, del cursar de las aguas en una obligada dirección y con una apropiada energía, que hoy nuestros tributarios urbanos no conocen. Cuánto menos, los presumidos ciegos entubados.
 
Que vuelvo a repetir, no responde a pendiente, sino a gradiente térmico y a memoria convectiva grabada en los fondos donde ese gradiente conserva mayor estabilidad. Si consiguiéramos meter y distribuir ese calor dentro de esas tuberías, con gradientes no superiores a dos décimas de grado, daríamos a esas aguas estancadas la suerte de conocer el fenómeno tan antiguo de los procesos convectivos que enlazan el sol y las aguas como eslabones de la Vida. Mucho más sencillo es sacarlos a la luz. Veamos este ejemplo en Corea

Eso prueban también las derivas litorales; que se mueven en función de ese gradiente y no en función de pendiente, pues precisamente lo hacen cuesta arriba. Aunque para ser precisos esa cuesta no supera los 4 mm/Km.

Estas novedades son válidas para comenzar a indagar en regiones turbias de muchos catecismos que siempre pasaron por claras; y de cuyas miradas algo más atentas caben novedades a numerosos problemas científicos, técnicos y legales que sobrevuelan en nuestras ciudades y en sus franjas de expansión.

Las aguas en esas sangrías mayores donde vemos conformado un cauce, no se moverían si no recibieran esa contribución de las baterías convectivas aledañas.

Cualquier cartesianismo que quisiera dialectizar estas nuevas relaciones, hoy se volvería loco, aún cuando conocería el beneficio que trae toda locura después de unas décadas de armonización.

Vería un poco más lejos que los beneficios de las particiones o muletas de las que hace uso y abuso la ciencia, para empezar a mirar por la integración de materia y energía en todas las esferas de la Vida que guardan correspondencia a ella, aunque la razón cartesiana desespere y enloquezca.

Sirvan estas reflexiones no sólo a mejorar el desorden que reina en áreas insulares y sus poco o nada aceptados compromisos transfronterizos, sino a mirar por los enlaces tributarios con ojos menos cartesianos, con ojos menos mecánicos.

Si los ministros de la Corte y los popes de la hidráulica aprecian estas complicaciones en sus catecismos, tal vez sus fallos conozcan efectividad.

Hoy todo pasa por pedir dinero para nuevas obranzas, sin avanzar en reflexión que acerque algún aprendizaje de tantas interminables torpezas.

Volver al index