. acuíferos . . agua 1 . 2 . 3 . Aliviador . . Reconquista 1 . 2 . 3 . 4 . . BID . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . . cloaca 1 . 2 . 3 . . Colony Park 1 . 2 . . convenglish . . flujo termodinámico 1 . 2 . 3 . . termodinamica 1 . 2 . 3 . plataforma 1 . 2 . . hidrolinea 1 . 2 . 3 . 4 . . humedales . humedal Escobar 1 . 2 . 3 . AySA . . pendientes 1 . 2 . . observaciones . . sedimentología . . puelches 1 . 2 . . riovivo . . riomuerto . . manadelcielo . . IAB . . contralor . . art 59 . . EIDICO 1 . 2 . . blanqueo . . preguntas 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . . dominialidad . . tapones . . terraplen . . embalses . . sustentable. 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . . prospectivas 1 . 4 . . quantum . . index .

El Paraná y la manzana de Newton

La presente aclaración del objeto de la demanda acerca a V.E. al menos dos abismales razones para que 1º): declaren la inconstitucionalidad de la ley 3148 del 12/1/1909, con fallo judicial que implique devolución de esos suelos al dominio público; 2º): declaren la inconstitucionalidad de la ley de Desagües de 1910 que da testimonio de la laxitud extrema con que se jugaron estos pretendidos destinos “hidráulicos”; 3º): regularicen V.E. el soporte de interpretación hidrológica de los artículos 2577 y 2572 del Código Civil, que una vez clarificado concurra a fallo judicial que devuelva al dominio público, tanto los antiguos bañados del Luján con salida al Norte por Otamendi y el perdido arroyo Comevacas, como los más nuevos de los últimos 250 años que corresponden a la nueva salida hacia el Sudeste, inscriptos todos en la planicie intermareal, poligenética o interdeltaria de los antiguos tributarios del Oeste, hoy fundidos al Luján en sus salidas muertas por falta de recursos convectivos.

Bañados estos que, reitero, reconociéndose como parte del lecho del Luján por yacer bajo el nivel de las más altas aguas en su estado normal que apunta el Art. 2577 del C.C., pertenecen al dominio público.

Áreas que correspondiendo a los municipios de Campana, Exaltación de la Cruz, Escobar y Pilar ahora se ven amenazadas por las faltas elementales de criterio de los ingenieros hidráulicos que apoyados en mecánica de fluídos jamás consideraron la función de estos componentes básicos e irremplazables que eternamente alimentaron las energías convectivas de los flujos en planicies extremas; tanto de los bañados, como los ya incorporados a la sangría mayor integradora de aguas que llamamos río; y que en su inefable ignorancia han generado y siguen regalando -acomodando opinión a las tendencias irresistibles del mercado-, golpes mortales aberrantes al complejo y delicado ecosistema de flujos en planicies extremas con nulos aprecios a la gravedad de presiones que someten a las convecciones y a las seculares convenciones que insisten en seguir mirando por ley de gravedad.

La prueba palpable de esa falta de criterio para guiar procesos de transformación la dan todos los tributarios del Oeste muertos y las aguas del Luján desde el canal Arias hacia arriba, amenazadas de muerte. Tan pobres en energías convectivas, que apenas fluyen más allá de su encuentro con el Arias.

Dos abismos entonces a reflejar: 1º).- el legal que acerca el art 2577 del CC, por haberlo imaginado viable de aplicación sin control hidrológico de ningún tipo; y 2º).- el de intercambio energético que aportan el sol, las aguas, los meandros, los esteros, los bañados -en menor grado pues son esteros destruídos por el hombre-, los bordes lábiles y costas blandas que regalan estos suelos para múltiples pequeños puntos de enlace por donde transferir esas energías al complejo ecosistema que así concurre a la potenciada sangría.

La imagen anterior muestra un bañado anegado de Zelaya, de pronto muy anegado y funcionando con la misma delicadeza y eficiencia de un estero.

Refuerzo la entidad de valor que aporta cada cada uno de esos insustituíbles elementos; que no es sólo cuestión de mirar la sangría mayor que llamamos río o arroyo, sino los ambientes aledaños y sin sombras que hacen viables las vitales movilidades de los meandros arañando, buscando su eficiencia.

La imagen que sigue pertenece a la salida del río Negro en el Sur, buscando desesperadamente acopiar las energías convectivas que le permitan salir al océano. En lugar de copiar a Madre Natura, las salidas de las canalizaciones en Samborombón copian al plomero, para así sus torpes sedimentaciones aparecer descalificadas como "desastres geológicos" por el Prof Dr Gregori Koff de la Academia de Ciencias de Moscú.

los esteros bordando y así multiplicando delicados procesos convectivos en sus cursos sutiles y frágiles;

los bañados, descendencias de los anteriores que bastardeadas por el hombre, y aún con rumbos afectados por múltiples entorpecimientos para alcanzar la sangría, en tiempos de anegamiento acoplan sus oportunas baterías convectivas para ver fluir las aguas; que de lo contrario, sin remedio se estancarían;

la labilidad de los bordes y costas blandas facilitando las entregas de esas energías a la sangría viva en la llanura extrema, merced a esa suma de aportes que nunca fueron tomados en cuenta por rama alguna de esa ciega ciencia hidráulica exprimiendo sus modelos con extrapolaciones de la manzana de Newton.

Criaturas que por más que se precien de enviar hombres a la luna, todavía no descubrieron cómo funcionan estos ecosistemas merced a la infinitud de estos delicados enlaces en planicies extremas. Entre las pruebas de sus torpezas se destacan las definiciones de los encuentros tributarios, como si fueran los de una instalación sanitaria. Ojos mecánicos que nunca se detuvieron en Natura.

Todos estos componentes, desde el sol hasta las complejas advecciones estuariales, reconocen enlaces en cada una de sus múltiples transiciones que no son dables desde mecánica de fluidos modelizar, para sólo desde fenomenología termodinámica considerar. Reitero: no hay laboratorio en el planeta que guarde relación con las escalas y extendidos enlaces de estos sistemas naturales olárquicos abiertos; que por alcanzar movimiento perpetuo también son denominados “positivos”; que por ello tampoco acuerdan ni recuerdan los límites de la entropía que verifican las cajas adiabáticas cerradas; sino aquella otra más antigua que los griegos ya advertían y que acerca la raíz indoeuropea *trep- volver, girar; en sánscrito, trápate cambiar de sitio; en griego entropia, cantidad que se mantiene constante en un cuerpo tras sus diferentes transformaciones, como expresión que apunta al movimiento perpetuo en brazos de Natura. Repito: reinando por doquier en sistemas naturales olárquicos abiertos e imposible desde modelización aislada considerar viable.

Reitero lo alejada que está la ciencia de la posibilidad de modelizar estos fenómenos, o de hablar de la complejidad de los enlaces tributarios, mirada ésta, ausente en todas y cada una de las obranzas mecanicistas. Todas las modelizaciones y modelaciones derivadas de las energías que estos mecanicistas presumen presentes en las aguas como debidas a la gravedad, son, al menos en planicies extremas, por completo ajenas a gravedad alguna.

Ver imagen que sigue de la cuenca del Paraná, con pendientes máximas de 5 cm x Km y mínimas de 4 mm x Km

Cavando lechos y cantando loas a sus mesetas

Habiendo quedado en claro que estos suelos son parte del lecho, primero del reciente estuario y ahora del Luján que aquí, él y sus pares bañan no sólo sus excesos, sino hasta sus flujos mínimos; cómo habríamos de permitir que incluso una Res 234/10 de la AdA viole todos estos preceptos cavando el lecho; que se reconoce tan lecho desde el momento que ellos mismos reconocen al freático en la cota de 0 y hasta los -2,5; para dar paso al salobre acuicludo Querandinense fruto de la última ingresión marina de hace 3000 años que alcanzara bien más allá de la ciudad de Rosario.

De hecho, en el Mioceno este mar mediterráneo alcanzaba a penetrar el continente sudamericano en más de 2.5000 Km hacia el Norte. Toda esa sineclisa reconoce una estructura interna compuesta de sedimentos marino-lacustres y continentales que puede alcanzar los 2.000 m de espesor antes de alcanzar los basaltos del Precámbrico. Que buscando acariciar sus cercanías se expresaron las fuertes erosiones al final del Mesozoico. Un formidable Mar Mediterráneo interior con su propio Gibraltar en la actual salida donde esas placas originarias hoy descubren en Martín García Chico en la costa uruguaya, en la isla de Martín García y en el veril Norte de la salida del Barca Grande, tres promontorios basálticos que afloran entre los 16 y los 25 m de altura. Todo ese enorme plano interior hoy reconoce desde más allá del Pantanal apenas 5 cm de pendiente por kilómetro.

Formidables cantidades de sedimentos a lo largo de decenas de millones de años rellenaron y plancharon esa fosa mediterránea que en materia de pendientes, de Rosario al actual delta descubre 17 mm de pendiente por Km. Ya en la Vuelta de Obligado se reduce a 7,5 mm x Km; y de Lima al delta tan sólo 4 mm x Km. Imposible imaginar energía gravitacional alguna. Todo se mueve por convección. Sedimentos incluídos –ver identidad de las aguas del Bermejo en el Paraná-. Sin embargo, la hidráulica y la sedimentología siguen en la luna y al parecer, no hay quien las logre despertar.

Así hoy, cabinas de peaje de por medio, nos encontramos cavando lechos marinos y luego extrayendo arenas Puelches de 2,5 millones de años para generar idílicas “mesetas edificables” con cota 4 m por debajo de lo indicado por la Res 086/09 del municipio de Pilar, que nada tienen que ver con muros defensivos en suelos rurales que ninguna aptitud tienen, ni para el dominio privado, ni para asentar núcleos urbanos. Ver art 2º de la ley 6254 y art 101 de los dec 1359/78 y 1549/83, reglamentando la ley 8912.

Y que en adición de barbaridades lo hacen en forma criminal estragando el acuicludo Querandinense, primaria barrera impermeable protectora de los acuíferos inferiores; devorándose al Pampeano completo y metiéndose en el corazón del santuario Puelche.

De las distintas dinámicas de estos humedales, que en función de ello discernimos como esteros o como bañados

Hablan los consultores de Consultatio en su EIA sobre estos bañados como zona de fuerte meandrificación. Eso nunca fue cierto en estos ilusorios prados que Asprea a f 544 llama "pastizales pampásicos", sino simples y extendidos bañados que nunca alcanzaron condición de esteros. A f 671 Gomis dice que el 80% de estos suelos son esteros. Las intervenciones del hombre en esos suelos hicieron imposible esa delicadísima transformación. Ver estos procesos en no tan lejanos esteros al Norte.

Estos asertos son tan escandalosos como los descomunales fracasos de sus obranzas en planicies extremas. Y la prueba de que no hay exageración alguna, la regala una gota de agua en un plano; si se quiere, pulido al diamante y asistido por sustancias tensioactivas que favorezcan el pretendido desplazamiento. Abismo para la ciencia que la fenomenología termodinámica acerca a sus sentidos, sin importar cuán aturdida esté su razón.

Recuerdo que la palabra estero viene al igual que estuario de la misma raíz indoeuropea *aidh, caliente, lo que se quema, se prende fuego, apuntando a descubrir la característica principal de estos recursos naturales que así cargan las baterías convectivas que apuran sus dinámicas.

En los bañados no hay prácticamente cursos, sino, a lo sumo, finísimas sangrías y márgenes de aguas someras y bien caldas que transmiten sus energías a esas sangrías; para, mediante un gradiente térmico encontrar la alejada salida. Que no es pendiente, reitero, sino, gradiente térmico. Y no es con mecánica de fluidos, sino con termodinámica de sistemas naturales abiertos como se miran estos originalísimos procesos.

Acerco imágenes del tejido de estas dinámicas a escala micro en los hipertextos: http://www.delriolujan.com.ar/sebastian26.html

y http://www.delriolujan.com.ar/sebastian27.html

Aquí no hay prácticamente cursos, sino finísimas sangrías y márgenes de aguas someras y bien caldas que transmiten sus energías a esas sangrías para marchar en una dirección determinada por gradiente térmico y no por pendiente.

Este mismo tejido, este mismo sistema convectivo interno natural positivo que los mecanicistas llaman turbulentos verticales, se manifiesta en escala macro en los esteros del Paraná, cuya dinámica aparece, repito, conformada por: pura convección natural interna positiva, con un vector de salida determinado por gradiente térmico.

La malla de tejidos convectivos positivos aquí luce sin par. Nada de esto es posible imaginar en un territorio que tocado por el hombre termina siendo un bañado. Un bañado sólo reconoce en condiciones normales, flujos verticales por infiltración o evapotranspiración.

El estero en cambio reconoce traducción del calor como trabajo que se expresa en flujos horizontales, sin necesidad de considerar desbordes de flujos extraordinarios.

Mucho menos que un bañado, aunque atravesándolo, es lo que propone Coroli con el ensanche del bobo Zanjón Villanueva, cuyos 300 millones pagará el Estado para asistir MIENTES de mercaderes. Que ni con uno 10 veces o 20 veces más ancho resolverá el problema.

El necio discurso verde de la sustentabilidad sólo aconseja cerrar los ojos y seguir construyendo sarcófagos que no tienen ninguna virtud para generar procesos convectivos. Tampoco escurrir; pues con 4 mm de pendiente por Km, es imposible imaginar asistencia gravitacional en régimen de flujos ordinarios.

El estudio de los humedales, me ha llevado a usar cada vez menos esta palabra por la cantidad de delicadezas que los diferencian y la importancia que tiene alcanzar mayores especificidades.

Ana Inés Malvarez nos advierte sobre humedales "receptores", "dadores" y "transportadores". Sobre los segundos nos señala que son muy poco frecuentes en Sudamérica. Sin embargo, ya hemos advertido que estas planicies donde el pobre Luján se arrastra con buena carga de penas, es una de esas tan particulares zonas.

Respecto de las dinámicas de los terceros, nada nos dice que resulte oportuno para diferenciar "bañados" de "esteros"; pues en esos tiempos nadie se había dado de narices con los fenómenos que la termodinámica de sistemas naturales abiertos hoy comienza a traducir en conceptualizaciones que favorecen esos discernimientos.

La dinámica de los "esteros" muestra los maravillosos procesos adaptativos que alcanzan esos suelos cuando los frentes estuariales se retiran. Los "bañados" nada ostentan de esas maravillas, simplemente porque el hombre interfirió en esos procesos.

Desde fenomenología termodinámica de aguas someras en planicies extremas logramos introducirnos en estas materias que a la ciencia hidráulica le significará sobrevolar abismos de criterio. Ver

http://www.alestuariodelplata.com.ar/convec2.html

Resta en cada uno de nosotros el mayor desafío por avanzar en integridad de comportamientos que nos haga sensibles para cultivar aquella primigenia concepción de la entropía que adelanta infinitos intercambios entre materia y energía merced al estímulo primero de la energía del Sol calentando a la Tierra fría en un menú enorme de transiciones.

Volviendo el anterior abismo: el de la dominialidad, si pública o privada; ya no queda supeditada sólo a la verificación de las más altas aguas normales que señala el art 2577 para de aquí fundar los límites del lecho de este curso de agua navegable;

sino a la calificación de estos suelos como parte inalienable del ecosistema que los reclama para forjar en ellos las energías convectivas de todas las aguas que comparten el ecosistema de la región intermareal; que por carecer de energía gravitacional, necesitan de las convectivas; y por ello, del respeto de estos espacios que funcionan como baterías convectivas naturales.

Ya no se trata de contraponer intereses que reflejen los reclamos de quienes se sienten confiscados; o acercar prevenciones a los bienes humanos; sino de prestar mucho mayor atención a las ecologías de los ecosistemas, mirando por el respeto a su generación, a su dirección destinal y a sus enlaces fenomenales que la ciencia jamás alcanzó a representar sino en la primaria receta de sus sarcófagos pretendidamente “hidráulicos”.

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Que vengan modelados en Delft, en Karlsruhe, o Londres, da lo mismo, pues todos están en la misma luna exprimiendo fantasías de la manzana de Newton. A nivel molecular es imposible probar que una, dos o las moléculas de agua que se quiera, son capaces de moverse de lugar en pendientes de 4mm (Escobar-estuario), 7,5 mm (Vuelta de Obligado-estuario) o 1 cm por Kilometro (Rosario-estuario). Si el agua se mueve no es por energía gravitacional, sino convectiva.

Extrapolar modelos de estos movimientos y acreditarlos a la manzana de Newton es la mentira que le tienen que ir a confesar al cura. Newton no es culpable de que le endilguen milagros. Que esa mentira es universal, ya no me caben dudas. Y ahora sí vale recordar a Otto von Bismarck cuando decía: Si quieres volver loco al mundo, sólo necesitas decir la verdad.

Alguna vivencia este Hombre tendría para expresarse en esos términos. De la locura se resucita. Tampoco me caben dudas.

Complementa bien aquella otra de Thomas Szasz: "Clear thinking requires courage rather than intelligence"

En cuanto analicen las energías que mantienen cohesivas y adheridas a las moléculas de agua entre si, sin necesidad de mentar las tensiones que caben a interfaces y los enlaces covalentes que presta el electrón del átomo de oxígeno al faltante del hidrógeno, se darán cuenta que se han salteado unos cuantos capítulos de unas cuantas ciencias; y han estado, al menos en planicies extremas, patinando en extrapolaciones durante unos cuantos siglos. ¡Cómo para no volverse locos cuando alguien los despierta!

Que estas novedades las acerque un hortelano ya es un escándalo para cualquier inteligencia. Y que lo haga en Suprema Corte de Justicia, ya es para amenazar los respaldos de cualquier incredulidad. No dudo que esta presentación aclara el objeto de la causa, que ya no estimo rezagado, sino abismal.

La palabra inconstitucionalidad aquí perfora el techo de la ciencia hidráulica y acaricia la tapa del féretro de Dalmacio Vélez Sarfield para festejar haya redactado esos artículos; que aunque ignorantes de estos procesos, es el providencial recurso que tenemos para comenzar a ponernos de acuerdo en los apabullantes balances de cosmovisión hidráulica que pesan en la provincia de Buenos Aires.

La prueba de que todos los tributarios del Oeste están muertos por tener estos recursos prácticamente perdidos -y no hay plan Matanzas Riachuelo o MINFRA que les devuelva la Vida-, es harto suficiente para darse cuenta de la gravedad de estas afrentas a Natura, que están muy por encima de cualquier discusión sobre dominialidad privada o pública.

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Lo que pertenece a Natura por tener allí sus usinas, no es de la gente en general, ni de la gente en particular; ni del Estado en particular, ni del Estado en general; sino de Natura.

El sostener que esa condición dominial no existe en nuestras leyes es parte del abismo que no conocemos en profundidad. Habrá que bajar a él para darse cuenta. Y ya el Riachuelo y el Reconquista, pasándonos la cuenta del despiste que cargan nuestros planes de salvataje, marcan la senda para descender a esos abismos y mirar por fenomenología de esas energías, que no percibe sensible la ciencia hidráulica porque se miente a sí misma cuando se da a exprimir en laboratorio, variables ajenas a esas energías y a sus manifestaciones; para darse a “acomodar” aquellas otras que le permiten, saboreando la dichosa manzana, conservar su parcela.

El balance, después de cien años de obranzas en planicies extremas en Provincia de Buenos Aires, es cada vez peor. Ver informe de Elsa Pereyra alrededor de la cosmovisión hidráulica y el peso abrumador en cien años de planes y obranzas en la provincia de Buenos Aires.

 

Conclusiones del Objeto de esta demanda

Siguiendo el curso de la historia para aprender algo de ella, el objeto primero de esta causa es reclamar por la inconstitucionalidad de la ley 3148 que el 12 de Enero de 1909 sanciona la legislatura provincial “reconociendo la enajenación de las tierras conocidas como los bañados del Luján”. 13 artículos en los que habilita la transferencia al dominio privado de suelos de bañados que estaban en el dominio público y hoy como ayer, deben permanecer en él.

Determinada su inconstitucionalidad, concluir en fallo judicial que a esas tierras que Márquez tras desvergonzadas maniobras y propuestas legislativas adquiriera, devuelva al dominio público

La vigencia de los artículos 2572 y 2577 del Código Civil era en 1909 tan plena como lo es hoy; y basta la lectura de la ley de desagües para advertir el nivel de tergiversaciones respecto de los alcances del capítulo 2º del libro III confundiendo el derecho a entrar aguas, con la obligación a aceptar entrada de aguas; aberraciones como la de querer secar lagunas permanentes; exageraciones prohibiendo el uso de la energía gravitacional que permitiera fundar motricidad; enredos desopilantes en derechos con transferencias de todos los problemas a la Suprema Corte.

Niveles de criterio tan acomodados a los apetitos del Sr Márquez que resulta innecesario hablar de la atención que hubieran prestado a la hidrología cualitativa necesaria que permitiera interpretar los alcances precisos de las más altas aguas en su estado normal que apunta el Art. 2577 del C.C.; la que define los límites del lecho y de aquí los dominios públicos linderos a vías navegables que nos recuerda el art 2572.

Demandar la inconstitucionalidad de la ley de desagües de 1909 es inevitable, pues de su estudio deduciremos el nivel de criterios con que se actuó en la ley inmediata anterior pergeñada por los mismos intereses en juego. Tan laxa que no les importa acercar atropello en mentira falaz y aberrante del Código Civil, libro III de los derechos reales, Capítulo 2º, invirtiendo el sentido expreso de sus términos: en favor de otra heredad que carezca de las aguas necesarias.

Demandar la regularización interpretativa con el obligado soporte hidrológico de los artículos del Código Civil que hemos analizado repetidas veces en el escrito, para así evitar estos atropellos que empiezan con mentiras y terminan con crímenes hidrogeológicos en la pretensión, adicionalmente prohibida, de “sanear” suelos; y concluir en fallo judicial que devuelva los bañados de la planicie intermareal al dominio público.

Para tener una idea de lo que implica el reconocimiento de la inconstitucionalidad de la ley 3148 del 12/1/09, basta advertir que esos bañados que tras aprox 250 años reconocieron dominio público y en 1909 pasan a manos de Márquez, están fundados, los más altos, en cota 5m IGM. San Sebastián, que es parte de esas tierras, lo está en la cota 3,75 m; y traspuesto el puente de autopista 9, el promedio del antiguo fondo del estuario retirado en estas áreas hace menos de 300 años, no alcanza un promedio de 1 m IGM.

Es muy importante considerar que las altimetrías muy escasas que de esta zona nos alcanza el Instituto Geográfico Militar, no precisan si apuntan a los lomos erosionados de los antiguos bordes cuspidados de los cordones litorales, o a los senos entre cordones. Sin riesgo me animo a considerar que lo han hecho sobre los primeros. Porque los años transcurridos no alcanzan a generar más de 0,60 m de sedimentos entre löss fluvial y eólico.

La fragilidad de la porción final de la planicie intermareal es superlativa respecto de los bañados que fueron transferidos por la ley 3148/09.

Las altimetrías satelitales aportadas a los EIA de Puertos del lago por la firma Consultatio S.A. dan precisión centimétrica a estos interrogantes.

Estas pretensiones tienen efecto directo en las demandas de inconstitucionalidad del art 18 de la ley 12257 y del decreto y resolución reglamentarios cuyas demandas de inconstitucionalidad ya aparecen planteadas en las causas I 69518, 69519 y 69520; pues es el componente hidrológico el que las resuelve a unas y a otras.

Ahora con el agravante de que todas estas miserias van a cuenta del dominio público que inalienable e imprescriptible, nunca dejará de ser reclamado mientras las Cartas Magnas y el Código Civil pidan ser respetados.

Ninguna hidrología sin embargo, mencionó jamás el sentido que reconocen los bañados en los compromisos del extendido ecosistema y el aporte de sus baterías convectivas a la red de drenajes que nada ostentan de materia gravitacional. De hecho, la palabra convección aparece en el ciclo atmosférico, pero nunca en el superficial.

Por ello hablamos al comienzo de dos abismos: el legal sin hidrología y el científico sin la energía convectiva, que le bastó la gravitacional y presumir con ella suficiencia para modelar.

Francisco Javier de Amorrortu, 8 de Julio del 2011