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Puelches: estragos en su protección natural

El término “vulnerabilidad” de acuíferos a la contaminación define aquellas propiedades cualitativas que indican el grado de protección natural de un acuífero respecto a la contaminación.

Los textos en bastardilla son de mi autoría. Francisco Javier de Amorrortu

CONTAMINACION DE NAPAS por el Ing. Norberto O. Bellino

 El Puelches es un acuífero semiconfinado de origen fluvial constituido hace 2,588 millones de años por arenas finas a medianas, que forma una unidad hidrogeológica con la suprayacente capa freática, con piso en arcillas de color gris azulado (barro azul) y un techo de baja permeabilidad constituido por arcillas de color grisáceo blancuzco (barro blanco o gris); con una presencia prácticamente continua desde el sur de las provincias de Córdoba y Santa Fe hasta la bahía de Samborombón en la Pcia. de Bs.As. limitada lateralmente al Este por el propio Río de la Plata y por la cuenca del Río Salado al Oeste.

Ambos sustratos están adicionalmente protegidos en las cotas por debajo de los 7 m IGM por el salobre acuicludo Querandinense (Postpampeano) que oficia protección adicional por su condición impermeable, probando tal condición por la retención de cloruros y sulfatos durante 3.500 años.

El Puelche se recarga localmente con las aguas de lluvia que se infiltran, previo paso por la capa freática, hasta alcanzar las arenas que lo constituyen. En condiciones naturales este paso por la arcilla se efectúa con gran lentitud, verificándose procesos de adsorción e intercambio iónico, que sumados a la filtración mecánica, actúan en el sentido de purificar el agua.

 De esta manera con aguas de calidad naturalmente potables (tenores salinos del orden de 500 mg/l y un balance de las diferentes sales casi ideal para su ingesta), presencia continua, relativamente poca profundidad, rendimientos mas que interesantes y buena protección natural, se tuvo así por muchos años a disposición este acuífero excepcional, que fue, antes que el Río de la Plata, el que permitió el desarrollo del Gran Buenos Aires, con su crecimiento demográfico y radicación de industrias, etc. El acuífero “Puelche” fue así el Nilo del Gran Buenos Aires.

En este escenario, naturalmente excepcional, el hombre comenzó a explotar el agua subterránea, siendo el Ing. Adolfo Sourdeaux (Diario El Nacional 06/03/1861), uno de los primeros en perforar en busca de aguas surgentes, ya que sostenía que en la zona debía haber aguas artesianas (por Artois, Francia en donde se explotaban aguas surgentes desde largo tiempo atrás). Tras un duro fracaso inicial en el Pasaje de La Piedad de la ciudad de Buenos Aires, tuvo éxito en Barracas (Diario La Tribuna 01/07/1862).

Si bien el desarrollo de los diferentes diseños de pozos de explotación se hizo priorizando los aspectos económicos, en el esquema dado se destaca que hay que lograr una aislación adecuada con respecto a las capas de agua superiores (fundamentalmente la freática) porque de lo contrario se corre el riesgo de extraer agua contaminada.

Esta observación comienza a no ser válida en las cotas por debajo de los 7 m IGM donde el manto a atravesar es el salobre acuicludo Querandinense fruto de la última ingresión marina, que al tiempo de retener sus tres veces milenarios cloruros y sulfatos con su impermeabilidad, reitero, contribuye a la protección de los acuíferos inferiores.

Debe quedar bien entendido que el único acuífero explotable para obtener agua potable en la región es el Puelche. No existen otros acuíferos, ni mucho menos vertientes o cursos subterráneos de agua, que se puedan explotar. Por encima del Puelche está el freático contaminado y por debajo (atravesando la arcilla azul) aguas de fuerte tenor salino. Queda dicho además que las tecnologías de explotación son asimismo perfectamente conocidas desde hace muchos años. Aunque las tecnologías de perforación, encamisado y sellado entre ambas, sean generadoras de los peores resultados.

El tipo de explotación a que se sometió el acuífero Puelche, tuvo inicialmente un bajo impacto sobre el mismo debido a que las explotaciones eran de poca intensidad porque estaban espaciadas, producto a su vez de la poca presión demográfica inicial.

Todavía en la década del 60, existían condiciones para un desarrollo adecuado si se hubiera implementado una explotación racional del acuífero, pero la falta de control que existió desde un comienzo estableció las condiciones para el desastre ambiental que sobrevendría luego.

Ya en los primeros años de la década que comenzó en 1970, comenzaron a advertirse con claridad problemas que se irían agudizando con el paso de los años.

Primero sobrevino la sobreexplotación del acuífero, fundamentalmente por acción de la descontrolada extracción de agua que efectuaban las industrias, que acudían al acuífero para satisfacer las crecientes necesidades de sus procesos productivos por entonces fuertemente dispendiosos en el consumo de agua. Ya que el agua subterránea era (y sigue siendo) gratuita y como ya se dijo no existió nunca en la práctica control alguno.

En su área de influencia O.S.N. instauró un sistema de control de muy baja eficiencia, proliferando la construcción de pozos clandestinos situación que se acentuó a partir de la década mencionada, mientras que Obras Sanitarias de la Provincia de Buenos Aires, OSBA, no llegó nunca a implementar un mecanismo de control que funcionara.

Sin embargo, el Ing Baccianni, titular de la empresa Rotor Pump hace 30 años me comentaba que para hacer una perforación de 15 cm en el suelo de la ciudad de Buenos Aires, recibía 7 inspecciones de OSN.

De OSBA tengo una referencia personal de una hidrogeóloga que hizo poner furioso, frente a una denuncia de este que suscribe, al Ing Sorá, por entonces administrador general.

De la Autoridad del Agua que le siguió no me canso de repetir que no existe en toda la provincia una institución más desestructurada, con directores más necios, cuando no ciegos y en extremo irresponsables. Prueba de ello son las irresolutorias resoluciones de carácter "precario y revocable" con que rematan todas sus intervenciones.

La sobreexplotación, que consiste en la extracción de agua por encima de la recarga natural durante tiempos suficientemente extensos como para permitir el establecimiento de los llamados conos de depresión permanentes, afectó en el caso que nos ocupa, extensas zonas del conurbano bonaerense con descensos muy pronunciados de los niveles del acuífero Puelche.

Con la sobreexplotación ocurrieron los primeros problemas serios: aumento de la salinidad de las aguas del acuífero y de los contaminantes, ambos fenómenos inducidos por los niveles excepcionalmente deprimidos que adquirió la piezométrica del acuífero bajo los fuertes caudales puntuales extraídos.

Aumentaron así el contenido de sales totales, la presencia de metales pesados frecuentemente descargados en el subsuelo, cuando no directamente en las napas, por las mismas industrias y en particular algunas sales cuyos efectos perniciosos sobre la salud eran ya conocidos, por ejemplo los nitratos.

Se impuso entonces una fuerte corriente de opinión en los organismos del estado vinculados al tema, entre los profesionales estudiosos del mismo y en la propia O.S.N. que resumidamente decía: el agua subterránea no sirve más y debe ser sustituida por agua de río tratada.

Se abandonó el recurso sustituyéndoselo por agua de superficie y grandes zonas suman hoy a la contaminación  la amenaza de inundarse desde abajo por la suba de los niveles piezométricos.

 

Desde la capa freática el agua percola hacia el Puelche y si bien existen en ese paso procesos que actúan en sentido de purificar el agua, la proliferación de descargas contaminantes y su concentración en áreas relativamente poco extensas, genera una presión sobre estos mecanismos naturales que ven superada su acción, terminando por infiltrarse los contaminantes y difundiéndose en el Puelche.

En adición, existe un mecanismo que se ha venido ignorando en los estudios efectuados hasta el presente, al cual por su magnitud y por establecer una conexión directa entre freática y Puelche, le asignamos una incidencia relevante. Se trata de las perforaciones que alcanzando las arenas Puelches no están adecuadamente construidas o mantenidas y poseen fallas en la configuración de la aislación vertical (sellado entre la camisa y la perforación). En estos casos, lamentablemente muy frecuentes, hay una “difusión directa” de agua del freático en el Puelche.

Se construyen por año centenares de estas perforaciones que llegan al Puelche y no se ejerce ningún control sobre la tecnología ni los materiales empleados. En la mayor parte de estos pozos no se siguen los procedimientos recomendados para asegurar la aislación vertical entre capa freática y acuífero Puelche con el resultado de que este verdadero “cribado” de las arcillas aislantes ha puesto en contacto directo a ambas capas de agua con la consiguiente contaminación del Puelche.

No son centenares, sino cientos de miles. Un solo fabricante de bombas sumergibles ha entregado aprox 250.000 bombas al mercado en los últimos 30 años. Fácil es con ayuda de otros fabricantes ver al menos duplicada esta cifra para estimar que a pesar del aumento de los servicios públicos con agua potable capturada en el estuario, las pinchaduras de 10 a 15 cm de diámetro en los subsuelos no cesan de multiplicarse en el Gran Buenos Aires.

Y no por último; cuando se extrae el agua del Puelchense con un caudal muy grande, se fuerza a las sales que naturalmente quedan filtradas en mantos superiores, a penetrar en el mismo Puelchense.

El efecto de arrastre de sales no es tanto de los mantos superiores como de la arcilla azul determinante del final del Puelches. En más de 30 años no he visto sarro en mis cacerolas. Todos mis inmediatos vecinos de los portentosos barrios cerrados Ayres del Pilar y La Lomada ya las tenían con sarro a las pocas semanas. Sin duda es mejor extraer con bombas más pequeñas y en especial, sustituyendo presión por caudal.

"La Formación Puelches suprayace ampliamente en la Prov. de Bs. As. en contacto neto y generalmente erosivo a las arcillas verdes-azuladas de la Formación Paraná de origen marino". Sergio Daniel Amato y Adrián Silva Busso

Así tenemos hoy agotado el recurso en toda la ribera del Riachuelo, donde se dice que el agua que se extrae es “salada”. Ya veremos en los gráficos que siguen, que esta situación es mucho más extensa que la expresada por Bellino.

Sin embargo estas escalofriantes cifras son nada al lado de los estragos en miles de hectáreas de la planicie intermareal de subsuelos 2,5 veces millonarios en años; mantos que definen la protección irremplazable del santuario Puelches.

Queda además en claro que si no se construye el servicio cloacal y sólo se extienden las redes de distribución de agua, el acuífero Puelche se seguirá contaminando y que resulta necesario depurar las aguas superficiales porque sus impurezas inevitablemente llegarán a las aguas subterráneas. El medio ambiente pone en evidencia una vez mas su indivisibilidad y lo que ocurre en la superficie afecta al ámbito subterráneo que a su vez repercute en la población asentada en el área

Los organismos del estado: nacional, provincial y municipal no protegieron el agua subterránea, lo que sumado a los intereses de las grandes empresas constructoras que presionaron luego por activar un modelo basado en grandes obras (plantas potabilizadoras y acueductos por gravedad, los llamados ríos subterráneos) ha concluido por llevar el agua de río tratada cada vez mas lejos de las márgenes del Río de la Plata.

Finalmente la empresas de servicios privatizadas continuaron con las soluciones ya propuestas por las empresas estatales. Así el área correspondiente a O.S.N. que tomó Aguas Argentinas pasó a abastecerse íntegramente con agua de superficie potabilizada abandonando el agua subterránea como recurso. Sin la correlativa extensión de las redes colectoras cloacales este factor, importación de agua a vastas zonas del primer cordón del conurbano, contribuyó decisivamente a la suba de los niveles de los acuíferos, que ahora amenazan inundar la región desde abajo.

Estas empresas, con un ya de por si bajo nivel de exigencia en sus contratos en lo referente a las metas de expansión de las redes colectoras cloacales, postergaron aún mas estas obras, aunque continuaron extendiendo las redes distribuidoras de agua, naturalmente mas económicas de ejecutar, con menores costos de explotación y mas redituables a la hora de facturar.

La Provincia de Buenos Aires a su vez incumplió con las obras de depuración de los líquidos cloacales colectados por las redes o transportados por camiones atmosféricos, que debía ejecutar UNIREC organismo que ha sido disuelto faltando construir cuatro plantas depuradoras sobre el Río Reconquista. Con lo cual se siguen descargando efluentes cloacales crudos (v.g. Partido de San Miguel) y no se pueden extender las redes previstas de conectar a esas instalaciones de tratamiento (v.g. Partido de Hurlingham).

 

Del Ingeniero Carlos Eduardo Mazzei

Mucho he sido consultado como especialista acerca del tema que nos ocupa. Sin duda que todo lo que esté por debajo de los dos metros de profundidad, muchas veces resulta "tan oscuro de entender como el realizar un viaje más allá de la Luna".

La última década existe la combinación de tres fenómenos que no tiene precedentes, por lo menos en la historia de Sudamérica. Al ascenso natural de los niveles freáticos, suceso que ocurre desde el principio de los tiempos, se suma la paulatina parada de los bombeadores domiciliarios en varias franjas del conurbano, en un corto periodo de tiempo. A estas dos causas se debe sumar la triste realidad de que todavía, estos mismos sectores, no poseen el servicio de cloacas, por lo que el pozo ciego sigue siendo la planta de tratamiento y el receptor de los líquidos cloacales domiciliario.

Para cerrar el tejido de esta trama aparece en escena la empresa Aguas Argentinas. La misma proviene de capitales extranjeros pero bien arraigada al tema del agua. Por su naturaleza conoce muy bien que debe administrar un servicio que no es cualquier mercancía, sino que se trata de una materia de la cual depende en gran parte la salud humana. Aún así, siendo una empresa privada, se conoce muy bien hacia dónde se inclina la balanza a la hora de decidir. Argumentando una cuestión ecológica y de cuidado del recurso, decidieron que era mejor traer el agua del Río de la Plata, potabilizarla y distribuirla, que extraerla del Puelchense, clorarla y distribuirla.

Seguramente los números daban mejor en el primer caso, casualmente. Así es como se optó por extender la red, invertir una gran suma en un río subterráneo desde Saavedra hasta Morón, y distribuir el agua potabilizada desde el Río de la Plata. Esto dejó casi instantáneamente fuera de funcionamiento muchísimos pozos de bombeo en varias franjas del conurbano. Solo en Lomas de Zamora se contabilizan ciento diez unidades.

Si bien Aguas Argentinas argumenta que ellos actuaban en un acuífero que nada tiene que ver con la napa freática, no deben desconocer la situación que mencionamos al principio acerca de la defectuosa construcción de infinitas perforaciones domiciliarias e industriales que hacen comunicar inexorable e irreversiblemente ambos acuíferos.

Por si esto fuera poco, Jorge N. Santa Cruz también menciona, que “el carácter efluente natural del Río de la Plata y ríos interiores se modificó en los partidos de la costa invirtiéndose el gradiente hidráulico".

Además se modificó en ciertos sectores el carácter de semi confinamiento original del acuífero Puelches, pasando a ser libre con nivel piezométrico profundo, y en otros hay un descenso general del nivel piezométrico con respecto al nivel freático”. Al existir tantas comunicaciones entre ambos acuíferos, los niveles de agua del freático y los niveles de contaminación aumentan.

Las posibles causas de esta triste experiencia colectiva han sido implícitamente descriptas: el crecimiento demográfico, el control nulo sobre el registro de las perforaciones, la salida de funcionamiento de las unidades de pozo profundo de Aguas Argentinas y de los bombeadores domiciliarios, el déficit permanente de cloacas y su consecuente evacuación a pozos ciegos (ex pozos drenantes). Ninguno de los puntos mencionados son atenuantes sino colaborantes agravantes para los niveles actuales de las napas freáticas y de contaminación y propagación de enfermedades. Se deberá revertir el viejo criterio de brindar primero el agua de red y luego el servicio de cloacas.

Vuelvo a expresar la definición del principio:

El término “vulnerabilidad” de acuíferos a la contaminación define aquellas propiedades cualitativas que indican el grado de protección natural de un acuífero respecto a la contaminación.

Hemos acercado la opinión coincidente de los Ings Bellino y Mazzei, pero ninguno de ellos hizo mención alguna a los estragos de escala descomunal que a partir de Nordelta inauguraron en miles de hectáreas de la planicie intermareal y ahora también en islas deltarias, los crímenes hidrogeológicos más inefables que nadie, frente al gozoso discurso marketinero, parece querer imaginar. Por ello tal vez estos especialistas ni despuntan el tema.

Los acrecentamientos altimétricos que reciben los emprendimientos en planicie intermareal e islas deltarias para fundar mesetas edificables con cotas super deficitarias y violando en adición los art 2º de la ley 6254 que prohibe allí parcelamientos otros que rurales y el art 101 de los dec 1359/78 y 1549/83, reglamentarios de la ley 8912 que prohibe allí todo saneamiento de suelos, tendrían para mirar los artículos que hablan de acrecentamientos de tierras que siguen del Código Civil, para darse cuenta que cualquier analogía con las barbaridades realizadas es bien válida, aún sin pensar en los estragos hidrogeológicos criminales que han generado esas obranzas. Ver

http://www.delriolujan.com.ar/vinculacion.html

Art.2572.- Son accesorios de los terrenos confinantes con la ribera de los ríos, los acrecentamientos de tierra que reciban paulatina e insensiblemente por efecto de la corriente de las aguas, y pertenecen a los dueños de las heredades ribereñas. Siendo en las costas de mar o de ríos navegables, pertenecen al Estado.

Art.2574.- El derecho de aluvión no corresponde sino a los propietarios de tierras que tienen por límite la corriente del agua de los ríos o arroyos; pero no corresponde a los ribereños de un río canalizado y cuyas márgenes son formadas por diques artificiales.

Art.2576.- La reunión de la tierra no constituye aluvión por inmediata que se encuentre a la ribera del río, cuando está separada por una corriente de agua que haga parte del río y que no sea intermitente.

Art.2577.- Tampoco constituyen aluvión, las arenas o fango que se encuentran comprendidas en los límites del lecho del río, determinado por la línea a que llegan las más altas aguas en su estado normal.

Art.2579.- El aumento de tierra no se reputará efecto espontáneo de las aguas, cuando fuere a consecuencia de obras hechas por los ribereños en perjuicio de otros ribereños. Estos tienen derecho a pedir el restablecimiento de las aguas en su lecho; y si no fuere posible conseguirlo, pueden demandar la destrucción de esas obras.

 

Suelos constituidos hace 2,5 millones de años fueron removidos sin piedad ni criterio otro que hacer negocios de barrios cerrados en áreas puntualmente reservadas como rurales y donde expresamente está prohibida esta palabra que tanto gusta a los ingenieros: "sanear".

Ver art 2º de la ley 6254 y art 101 de los dec 1359 y 1549, reglamentarios de la ley 8912.

La protección natural desapareció en toda su extensión para dejar la Formación Puelches en miles de hectáreas por completo descabezada y ¡ninguno de estos ingenieros lo advirtió! ¡Señalan el ajustado espacio entre la camisa y la perforación que tantas veces queda sin gravar y cementar... y no reconocen las descomunales barbaridades de la planicie intermareal! "Tan oscuro de entender estimado Mazzei, como el realizar un viaje más allá de la Luna".

¿Dónde termina la responsabilidad de este crimen descomunal?

Francisco Javier de Amorrortu, 6 de Marzo del 2011

Siguen imágenes rescatadas del texto Relaciones estratigráficas e hidroquímicas de los acuíferos Pampeano y Puelches en el Noreste de la Provincia de Buenos Aires de los hidrogeólogos Sergio Daniel Amato y Adrián Silva Busso.

"La pretensión de este trabajo ha sido correlacionar las facies litológicas de las diferentes unidades con las facies hidroquímicas"

El círculo de la izquierda apunta al área de San Sebastián en Zelaya. El de la derecha a la franja entre el Luján y el Leder, al Norte del canal Arias

El círculo en la imagen de arriba apunta a los alrededores de Los Cardales.

El círculo de arriba a la izquierda apunta con sus -51 m a los alrededores de Campana-Zárate donde ya en 1993 Jorge Santa Cruz había observado importantes canales y erosiones. El círculo ligeramente más abajo y algo más a la derecha muestra 10 m en coincidencia con los 11 a 14 que señalan los EIA de Consultatio para esa zona de Escobar.

Los círculos en la imagen de arriba muestran áreas con 500 mg/l. Incluso uno con 250 ml/l

En planicie intermareal hoy los hay con 10 y 20 veces más. Y ya no sólo de cloruros y sulfatos, sino de cuanta miseria uno quiera imaginar.

Imaginemos ese desastre con tendencia piezométrica inversa que a ello se arribará en poco tiempo viendo las condiciones del inmenso lodazal de 100 Km2 y menos de 80 cm de profundidad que se abre frente a la ciudad de Buenos Aites desde el Dock Sur hasta el Tigre y el agua a potabilizar no pueda ser de tan paupérrimo estuario capturada.

 

En la pág 19 de su trabajo Relaciones estratigráficas e hidroquímicas de los acuíferos Pampeano y Puelches en el Noreste de la Provincia de Buenos Aires, los hidrogeólogos Sergio Daniel Amato y Adrián Silva Busso acercan comentarios sobre los cordones litorales que aún la sedimentología no ha alcanzado a mirar desde termodinámica de sistemas naturales abiertos, para seguir haciéndolo desde los mecanicismos de una "ola oblicua" a la que siempre se le atribuyeron todo tipo de primogenituras:

"En el Norte del área de estudio el avance del Delta del Paraná interrumpió la fase estuárica e impuso la fase fluvial actual. Dominan en esa región los "cordones litorales" o "crestas de playa" que se ubican lindantes y de forma paralela o subparalela a la paleocosta más antigua. En la costa estuárica actual esta unidad presenta un contorno curvilíneo, con extensa amplitud areal, su longitud máxima aprox. es de 13 Kms, aunque muchos de ellos se encuentran truncados por edafización y/o acción antrópica posterior. La altura de los mismos es de 2,50 m aprox. y la longitud de onda promedio es de aprox 200 mts".

No obstante los distintos instrumentos de mirada y conceptualización, unos y otros vemos en el suelo reflejado lo mismo con pequeñas diferencias, tal el caso de la longitud de onda que en mi caso apunto a: entre 150 y 180 mts.

La diferencia en cuanto a la dinámica que descubren estos procesos es fundamental para entender la dirección de salida de todos los tributarios estuariales y la complementaridad ecosistémica entre la deriva litoral, la salida tributaria y la capa límite térmica responsable del muy prolijo cordón de borde cuspidado allí sedimentado.

Estas fenomenologías termodinámicas han sido esbozadas en /convec2.html

En cuanto a los 6 o más años transcurridos de los valores aportados sobre salinización, ya las obras de San Sebastián en Zelaya y las que le siguen del otro lado de la autopista 9 en Escobar, se ocuparán de probar que no sólo las sales del Querandinense han sido transferidas al Pampeano (desaparecido) y al Puelches (descabezado), sino que todas las miserias que bajan del Parque Industrial por el Luján y el infecto Larena ya tienen acceso directo para transferirle a este último su carga mortal.

http://www.delriolujan.com.ar/parqueindustrial1.html

http://www.delriolujan.com.ar/parqueindustrial2.html

http://www.delriolujan.com.ar/parqueindustrial3.html

http://www.delriolujan.com.ar/larena.html

http://www.delriolujan.com.ar/sebastian16.html

http://www.delriolujan.com.ar/sebastian17.html

http://www.delriolujan.com.ar/sebastian18.html

http://www.delriolujan.com.ar/sebastian19.html

Sean útiles a la Jueza Sandra Arroyo Salgado estos ejemplos para intuir tanto la magnitud de los descalabros hidrológicos, como la descomunal trascendencia de los crímenes hidrogeológicos que afectan a toda la llanura intermareal y que sólo por alguna falla en el marco afectivo de los que cobijan estos entuertos ha mostrado el pus en Colony Park.

Francisco Javier de Amorrortu, 7 de Marzo del 2011