. acuíferos . . agua 1 . 2 . 3 . Aliviador . . Reconquista 1 . 2 . 3 . 4 . . BID . 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . 11 . 12 . 13 . 14 . 15 . 16 . . cloaca 1 . 2 . 3 . . Colony Park 1 . 2 . . convenglish . . flujo termodinámico 1 . 2 . 3 . . termodinamica 1 . 2 . 3 . plataforma 1 . 2 . . hidrolinea 1 . 2 . 3 . 4 . . humedales . humedal Escobar 1 . 2 . 3 . AySA . . pendientes 1 . 2 . . observaciones . . sedimentología . . puelches 1 . 2 . . riovivo . . riomuerto . . manadelcielo . . IAB . . contralor . . art 59 . . EIDICO 1 . 2 . . blanqueo . . preguntas 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . . dominialidad . . tapones . . terraplen . . embalses . . sustentable. 1 . 2 . 3 . 4 . 5 . 6 . 7 . 8 . 9 . 10 . . prospectivas 1 . 4 . . quantum . . index .

A una cuantificación

Parcialidad de los Chaná-Timbú (Grupos canoeros del Litoral)

Hábitat: Sur de Santa Fe, en Buenos Aires hasta la desembocadura del río Luján; hacia el este su núcleo estaba en la confluencia de los ríos Uruguay y Negro, en territorio uruguayo.

Área Cultural: Pampa (América del Sur)

Lengua: Chaná

Mapa de los Chaná-Timbú:

Prehistoria

Región del Río Paraná

Los sitios arqueológicos prehistóricos se distribuyen a lo largo de la llanura del Paraná desde La Paz hasta Diamante con la Tradición Cultural Ribereña Paranaense, en la que se distingue la Sub tradición Goya Malabrigo. El ambiente ecológico ocupado por estas entidades es la llanura aluvial de los cursos de agua del río Paraná y sus respectivos afluentes con una formación vegetal dominante de selva en galería, los sitios son todos a cielo abierto y se emplazan sobre terrazas fluviales, sobre albardones y sobre pequeños médanos consolidados o lomas de arena y también en las márgenes de lagunas y bañados. Por lo general, la camada arqueológica está bastante cerca de la superficie lo que hizo que numerosos sitios estén severamente perturbados por agentes naturales o artificiales.

De los estudios realizados al presente se pudo detectar que esta entidad tuvo una estricta dependencia de la llanura aluvial del río Paraná Bajo y Medio donde se centra su distribución. Se han encontrado cerámica manufacturada por acordelado y modelado con antiplásticos de tiesto molido, arena mediana o gruesa, hematita, cuarzo, mica, y vegetales carbonizados, las técnicas decorativas, consisten en surco rítmico inciso punteado, pintado (rojo o blanco/crema) engobe (rojo o blanco), impreso (cestería, redes, cordeles) sumándose elementos decorativos de esta cerámica con aditamentos o apéndices, la mayoría de índole zoomorfas, tales como cabezas de aves, loros, lechuzas, entre otras de muy variado tipo. Las formas más típicas de vasijas son: escudillas, platos y fuentes, ollas globulares de contorno simple y compuesto; además existen, integrado a esto, lo que vulgarmente se conoce como alfarería gruesa o campana por el espesor de la pared.

Los artefactos líticos casi siempre son muy escasos, con la interrelación de utensilios de huesos de variados tipos, tales como punta de proyectil, arpones, punzones, espátulas, cornamentas de cérvidos perforadas, (bastones de mando), también existen cuentas de collar, anzuelos y agujas realizados con conchas de río. Las dataciones existentes lo ubican temporalmente entre el 500 y el 1.600 después de Cristo.


En la actualidad se continúan realizando profundos estudios arqueológicos a todo lo largo de esta zona y como resultado del análisis interpretativo de los mismos podrían emerger nuevas entidades culturales prehistóricas.


Etapa Histórica

Desde principios del siglo XVII hasta la primera mitad del siglo XVIII, en la zona del litoral mesopotámico paranaense, se ubica un grupo conocido como los Chaná Timbú, que era un conjunto de parcialidades aborígenes localizados a ambas márgenes del río Paraná en territorios de las actuales Provincias de Santa Fe y Entre Ríos.

Las crónicas de la época hacen referencia también a los Timbúes y Carcaráes (desembocadura del Carcarañá); Corondás, Quiloazas y Calchines, seguidos luego por los Chanaes, y Mbeguaes, su modo básico de subsistencia era la pesca que practicaban con grandes canoas monoxilas, complementando con importantes actividades de caza y recolección, en especial de la miel. En el caso de los Timbúes y Carcaraes, según algunas evidencias parciales, comenzaron a practicar una agricultura incipiente basada en maíz y zapallos.

Los Chaná Timbú sufrieron el impacto de una cultura de selva en expansión: los Guaraníes, con los que tuvieron fuertes enfrentamientos, sumándose a esto, una sostenida invasión a sus territorios desde mediados del siglo XVII en adelante por parte de los españoles, quienes habían introducido el ganado vacuno y caballar desde Santa Fe hacia esta zona y desde Curuzú Cuatiá hacia el norte de La Paz.

Por sus características particulares y forma de vida similar, se incluyen en una cultura mayor el "Grupo canoeros del litoral" o Chaná-Timbú.

Pedro Lopes de Sousa, en la expedición comandada por su hermano Martín y ordenada por la corona portuguesa, tomó contacto con una parcialidad chaná en 1531, reflejándolo en su "Diario de Navegación": " ... un hombre cubierto de pieles, con arco y flechas en la mano nos habló dos o tres palabras guaraníes. Era bengua chaná y se llamaba Yñandú, atracamos el bergantín a tierra y enseguida vinieron 3 hombres y una mujer, todos cubiertos de pieles, la mujer era muy hermosa, sus cabellos eran largos y castaños y tenía unas marcas o tatuajes debajo de los ojos; ellos llevaban en la cabeza unos bonetes hechos con la piel de la cabeza de los jaguares, con dientes y todo.

Estos hombres son todos grandes y robustos y parecen que tienen mucha fuerza. Las mujeres son todas muy bien parecidas. Se cortan también los dedos como los del Cabo de Santa María (Rocha, Uruguay), pero no son tan tristes.

La gente de esta tierra son hombres muy robustos y grandes; de rostro son muy feos, traen el cabello largo; algunos se horadan las narices y en los agujeros traen metido unos pedazos de cobre muy brillante, todos andan cubiertos de pieles, duermen en el campo donde los anochece; no llevan consigo otra cosa que pieles y redes para cazar; usan como arma una pelota de piedra del tamaño de la bola de un facón y de ella sale un cordel de una braza y media de largo y en el extremo lleva una borla grande de plumas de avestruz; y tiran con ella como con honda; traen unas azagayas hechas de palo y unas porras de palo de un codo de largo. No comen más que carne y pescado; son tan tristes y la mayor parte del tiempo lloran ..."

A la llegada de los europeos, estaban en proceso de "guaranización". En 1619 unos 300 chanás fueron reducidos en "San Bartolomé de los Chanás", emprendimiento que resultó un rotundo francaso; a fines de ese siglo los sobrevivientes estaban totalmente guaranizados, habiendo desaparecido como grupo cultural.

 

Enterratorios

Lopes de Sousa se refiere a uno de ellos: "Mientras andaba por tierra en busca de leña para calentarnos fuimos a dar en un campo con muchos palos clavados y redes que hacía un cerco, el que me pareció a primera vista una trampa para cazar venados y después vi muchas cavidades oscuras que estaban dentro de un cerco de redes; vi entonces que eran sepulturas; todo cuanto el muerto tenía lo ponían sobre la tumba. Las pieles con que andaban cubiertos, las mazas de palo (macanas) y azagallas de palo tostado, las redes de pescar y de cazar venados, todo estaba en torno de la sepultura. Había aquí unas treinta tumbas."

Había enterratorios de primer grado, colocándolos en posición de descanso o en cuclillas. También secundarios; cumplido el proceso de putrefacción de las partes blandas, tomaban los huesos para pintarlos con ocre y grasa, y enterrarlos acompañados de su ajuar.

En algunos grupos, los ritos funerarios concluían con la plantación de un ombú y la colocación de plumas de ñandú en el lugar de inhumación. A él retornaban periódicamente para llorar a su difunto.

En el año 1615, parcialidades Chaná y Mbeguás, fueron reducidas en Santiago del Baradero (Pcia. de Buenos Aires), una misión franciscana que fundara Hernandarias.

 

Comentarios de Ana María Balbi

Su cementerio -que excavara Salvador Debenedetti, exhumando 14 entierros asociados con objetos depositados como ajuar fúnebre- se ha preservado

Enterraban a sus muertos en túmulos en las cercanías de sus aldeas y a orillas de los ríos.

A orillas de los ríos y lagunas, en sitios altos, emplazaron sus aldeas y cerca del río enterraron a sus muertos. Al morir, la tierra los cobija cerca de los vivos en enterratorios intencionales. Acompañados de ajuar funerario y en posición de descanso.

Comentario de Francisco Javier de Amorrortu

El cacique Collazaré y sus gentes eran chañá-timbúes que fueron desplazados de sus tierras en los altos del Cazador por los compañeros de Garay y obligados a vivir en los cordones litorales que acompañan todas las salidas tributarias. Hoy tampoco los de EIDICO permiten en Villa La Ñata que sus restos descansen en paz.

 

Arqueología

La arqueología ha rescatado ejemplares de cerámica modelada con figuras zoomorfas -generalmente loros-. También platos grandes que pueden indicar el consumo de mandioca, lo que de confirmarse emparentaría aún más al grupo chaná-timbú con las culturas de la selva.

La decoración modelada es la que le ha otorgado a sus artesanos el título de "Ribereños Plásticos", alfarería pulida generalmente blanco crema o roja sobre fondo sepia, con incisión de puntos sobre zonas pintadas. Los apliques escultóricos que la caracterizan -asas, ornamentos- colocados en los bordes o parte superior son generalmente zoomorfos, macizos en la fase las Mulas y huecos en la Malabrigo:

  • Fase Las Mulas: Sus fechados más tempranos (entre el 500 y 800 d. C.) se encuentran en el Bajo Delta del Paraná, desde donde se difundiría por el Paraná-Paranacito-Uruguay.
  • Fase Malabrigo: Los fechados más tardíos (entre el 1200 y 1500 d. c.) se ubican en la región norte de Santa Fe, sobre las riberas de Paraná.

Las Campanas

Modelaron unas curiosas piezas, llamadas "alfarerías gruesas", o "campanas", vasos de cerámica hueca, paredes gruesas, base abierta, y orificios laterales y superiores.

Se han encontrado campanas antropomorfas, pero la mayoría son zoomorfas, con la presencia de un asa que imita la cabeza generalmente del loro, y opuesto diametralmente un apéndice que haría las veces de cola; son comunes adornos en relieve a los lados representando alas. La decoración tosca de ornamento digital es de influencia guaraní. Las hay grandes, medianas y pequeñas.

Su funcionalidad es aún hoy un enigma, entre las hipótesis:

Carácter totémico o religioso.

Cubrían la brasa menuda para conservar el fuego en el hogar.

Sahumadores en actos ceremoniales o en velatorios.

Residencia de los espíritus de los muertos de la tribu.

La arqueología también ha rescatado ejemplares de cerámica modelada con figuras zoomorfas colocadas al borde del recipiente, cumplían una función de asas. La fauna circundante constituye el motivo más representado: en especial las cabezas y colas de loros, lechuzas, patos, entre las aves, felinos, batracios, ofidios y también representaciones antropomórficas.

Sin embargo el hallazgo arqueológico que ha llamado la atención de los especialistas y planteado sugerentes interrogantes acerca de su verdadero origen y funcionalidad han sido: “las alfarerías gruesas” para Antonio Serrano; la “Cultura de Campanas” para el investigador Fernando V: Gaspary que consideró el departamento Victoria, el centro de esta “cultura” en el inicio del período tardío del litoral. 

Serrano que ha estudiado especialmente este tipo de piezas, las denomina "alfarerías gruesas" por el gran espesor de sus paredes en relación al volumen y en base a la zona de dispersión donde estos hallazgos se han realizado, costas anegadizas del Paraná entre los 30 y 35 grados de latitud, las considera "típicas y exclusivas del grupo chaná-timbú. No olvidemos sin embargo, que ya las reconoce la más antigua tradición Goya Malabrigo. FJA

 El carácter peculiar de estos cacharros no es precisamente el grosor de sus paredes sino su forma particular, su orificio superior o lateral, y su gruesa asa maciza zoomorfa desproporcionada con el tamaño de los mismos.

Piezas semejantes a éstas chaná-timbúes han sido encontradas en Santiago del Estero, considerando detenidamente que fuera de estas dos culturas, en ninguna otra han sido halladas piezas semejantes, surge el interrogante de si no habrá existido un nexo común entre ellas, ostensible en estas campanas.

El estudioso Fernando Gaspary confirió a estas piezas un carácter sagrado. El acto de conservar el fuego debió ser motivo de un culto especial. También consideró la posibilidad que hubiesen sido utilizadas como sahumadores en actos ceremoniales o en velatorios.

Otra hipótesis sostenía que, por haberse encontrado la mayoría de las campanas en tumbas y por analogía con los aborígenes payaguás del Paraguay, que las mismas servirían para residencia de los espíritus de los muertos de la tribu.

En lo que a su origen respecta, los especialistas indican que no existieron formas de campanas en el territorio amazónico ni el territorio andino. En cambio si aparecen en la región de Santiago del Estero. Es probable que estas influencias llegaran al litoral siguiendo el curso de ríos como el Salado o el Carcarañá.

Otros especialistas, como Ibarra Grasso, señalan que en la civilización maya las campanas son bastante conocidas, señala la probabilidad de que las mismas llegaron a nuestro país por medio de una sociedad secreta de varones, cuyos ritos se difundieron extensamente.

Fernado V. Gaspary, por su parte, propuso una tesis que difiere con la de la mayoría de los estudiosos y a la cual adhirió la Asociación Arqueológica Indígena de nuestra ciudad. Relacionó nuestras campanas con las de Santiago del Estero y estas, con otras fuera del actual territorio argentino, encontradas en Zacualpa, “vasos pato” (Guatemala) y en Colombia y a su vez estableció relaciones con piezas similares del lejano Japón, señalando que habrían llegado por vía transoceánica a meso América.

La nación chaná moldeó su pacífica existencia al compás del río, también por el río llegó primero la aculturación y el sometimiento; luego la destrucción y el fin.

Fueron fácilmente reducidos en encomiendas y se mestizaron con el conquistador. Las pestes y los malos tratos despoblaron las islas. Se produjo un vacío poblacional que no alcanzaron a llenar las fundaciones españolas, y lo que es más grave aún, se generó un aparente vacío cultural, que despertó el interés de generaciones posteriores  que han intentado rescatarlos del olvido, desentrañar sus misterios y aprender las lecciones de vida y de respeto por la naturaleza que nunca alcanzaron a transmitirnos.  Sin embargo, tal vez desde su Capital de Gracias lo estén haciendo ahora mismo. FJA

Fuente: Gaspary, F. Las campanas chaná-timbúes. En: Revista Geográfica Americana 1945 23(140)

 

1. Rex González, A., Pérez, J.A., Argentina indígena, vísperas de la conquista, en Colección Historia Argentina dirigida por Tulio Alperin Donghi, Bs. As. Paidos, 1993, Tomo I, Introducción.-

2.  Serrano, A., Los primitivos habitantes de Entre Ríos, Biblioteca Enterriana, Paraná, 1950, p. 139. -

3.  Rocha, T., Los Chanás, en Arce, F.A., Director, Enciclopedia de Entre Ríos, Tomo I, p. 68. -

4.  Serrano, A., Los Pueblos y culturas Indígenas del Litoral, Santa Fe. El Litoral, 1995, p. 55. -

5.  Rocha, T., Los Chanás, op. Cit., p. 75. -

6.  Asociación Arqueológica Indígena, Victoria, Entre Ríos, Audiovisual “Culturas de Campanas o Cultura Chaná – Timbú” a presentarse en las II Jornadas de Educación por  el Arte.-

7.  Asociación Arqueológica Indígena, Enigmáticas Campanas, en Crisol, 28 de Julio de 1984. -

8.  Ibarra Grasso, D.E., Argentina Indígena. Prehistoria Americana. Buenos aires, Sudamericana, 1993, p. 593. -

9.  Rex González, A., Pérez, J.A., Argentina Indígena... , op. Cit., p. 124. -

 

Al profesor Serrano se le debe la ubicación de estas tribus. Según este autor, la de los Mocoretáes fue la entidad entrerriana más septentrional que ocupó la costa e islas del hoy Departamento La Paz hasta la desembocadura del arroyo Feliciano.

En el sector central, los Timbúes habitaron la costa oriental e islas del río Paraná desde siete leguas al norte de la desembocadura del río Carcarañá hasta las tierras bajas del departamento Victoria. Los grupos meridionales, Chanáes y Beguáes, se asentaron respectivamente en la margen derecha del río Paraná, entre el río Luján y la ciudad de Rosario (Santa Fe), y en el delta entrerriano, al norte del Paraná Guazú.

Entre las tribus citadas, tanto entrerrianas como santafesinas, debió darse una dinámica interrelación biológica y cultural, consecuencia de los casi permanentes desplazamientos de estas comunidades ribereñas. Ello explicaría la mención que las distintas fuentes hacen de entidades mixtas, tales como Chaná-Beguáes, Chaná-Timbúes y que en realidad no se sabe si constituyen entidades independientes que deben ser sumadas a las ya citadas.

 

Caracteres antropofísicos

Las referencias testimoniales, confirmadas por estudios antropométricos posteriores, coinciden en señalar la elevada estatura como rasgo físico distintivo y común a todos los miembros de la nación chaná

Ulrico Schmidel confirma la observación hecha por Fernández de Oviedo en la cita anterior al manifestar que los Timbúes son: ... altos y bien formados.

Los estudios antropométricos realizados por Luis M. Torres (1913) y Fernando Gáspary (1950), ambos separados por un lapso aproximado de cuarenta años, corroboran el testimonio de los viajeros al obtener una estatura media de 167 cm. y coincidir en señalar el acentuado dolicocefalismo de los cráneos estudiados, no obstante de la deformación intencional de la serie de Gáspary.

La recolección estuvo orientada al acopio de vainas de algarroba, arroz silvestre, raíces y miel, en tanto que el cultivo de la tierra, sólo fue practicado en pequeña escala por los Timbúes. Es posible que los reducidos grupos de guaraníes que habitaron entre ellos, ejercieran su influencia introduciendo esta nueva pauta cultural.

De este modo, la dieta alimenticia de los Chanás, estuvo compuesta por pescado (en gran proporción); animales de caza (nutrias, ciervos, avestruces, etc.); plantas cultivadas (maíz, calabaza, porotos, etc.), además de miel.

Entre los Chanás, el sedentarismo o el seminomadismo obedeció a la dependencia económica impuesta por el medio. La pesca como actividad sobresaliente, exigió proximidad a los cursos de agua. Por ello, afincados a orillas de ríos y arroyos, en islas o albardones, conformando aldeas más o menos estables, construyeron casas comunales de planta rectangular con paredes de junco y probablemente techo de dos aguas. Estas casas comunales, cuya existencia aún no ha sido confirmada por la investigación arqueológica, se hallaban divididas en secciones o departamentos interiores para albergar a varias familias, según el testimonio de Oviedo.

La fabricación de canoas merece párrafo aparte. Constituido este etno por comunidades esencialmente costeras, emplearon para su movilidad y actividad pesquera, canoas monóxilas cuyo tamaño varió según el grupo tribal. En tanto que las crónicas señalan para los timbúes canoas de más de veinte metros de largo, las de los chanás-beguáes no alcanzarían a diecisiete metros de largo. Schmidel testimonia que los timbúes poseían más de cuatrocientas canoas, tripuladas cada una con dieciséis hombres.

La decoración modelada es la que le ha otorgado a sus artesanos el título de "ribereños plásticos". Los adornos modelados colocados en el borde o en la parte superior del cuerpo del recipiente, cumplen siempre la función de apéndices o asas. Ejemplares de la fauna regional constituyen sus motivos predominantes. Cabezas y colas de loros, lechuzas y patos entre las aves, felinos, batracios, ofidios y también representaciones humanas, forman parte del repertorio indígena. En él han logrado un extraordinario realismo y expresividad.

La llamada "cerámica gruesa" es otra de las expresiones cerámicas atribuidas a los chanás. Bautizada así por Serrano en 1930, cuando fija su dispersión en concordancia con el hábitat de los chanás, es denominada posteriormente de "campaña" por Gáspary. Campanuliformes o cilindriformes con aberturas cuspidales y basales, presentan apéndices macizos en forma de cabeza de ave estilizada (¿pato?). Por sus dimensiones, es posible clasificar a estas piezas en grandes, medianas y pequeñas. Estas últimas pueden ser consideradas juguetes de niños.

Su funcionalidad constituye un verdadero enigma, pero se han encontrado piezas similares depositadas por los payaguás del Paraguay en las tumbas de sus muertos para residencia de sus espíritus.

El área de dispersión de esta cerámica, comprende la costa del río Paraná y la costa rioplatense del Uruguay. En cuanto a sus correlaciones culturales, se relacionan con los "vasos-patos" guatemaltecos y sobre ñla existencia de piezas similares en el lejano Japón. Se las vincula con formas de procedencia andina y maya, y existen también vinculaciones con culturas del noroeste argentino y especialmente con el área santiagueña.

La creencia en otra vida llevó a los pueblos primitivos al enterratorio intencional de sus muertos. Entre los chanás, esta práctica se ha constatado mediante la exhumación de "cementerios" emplazados en las proximidades de las aldeas. El estudio de los mismos ha permitido concluir sobre el tipo de enterratorio y las posiciones más frecuentes de los cuerpos. Se trata de enterratorios directos o de primer grado en los que los esqueletos conservan posiciones de descanso o en cuclillas.

En la referencia a enterratorios indirectos o secundarios, se observa que solían desenterrar los cuerpos, cumplido el proceso de putrefacción de las partes blandas, para pintar sus huesos con ocre y grasa. Posteriormente procedían a inhumarlos acompañados de ajuar funerario.

Los niños chanás eran enterrados en urnas de cerámica, llenas de ocre y tierra y tapadas con cuencos o platos anchos. Se reconoce la influencia guaraní en esta práctica.

Entre los timbúes, los ritos funerarios concluían con la plantación de un ombú y la colocación de plumas de avestruz en el lugar de inhumación. A él retornaban periódicamente para llorar a su difunto. La exteriorización del dolor producido por el alejamiento definitivo de un pariente cercano, se materializó entre las mujeres timbúes, mediante la mutilación de la falange externa de sus dedos.

 

Hallan "cerros" construidos por pueblos indígenas

por Irene Maier, La Nación, 22/9/11

Eran levantados para fines rituales y domésticos por las culturas chaná-timbú

Los hombres que habitaron el litoral inferior de los ríos Paraguay y Uruguay antes de la llegada de los europeos no dejaron restos de grandes edificios, pero modificaron el paisaje. Eran cazadores, pescadores y recolectores, seminómades, que navegaban en canoas por la amplia red de ríos y arroyos de la región.

Esta población estaba integrada por diversas etnias llamadas genéricamente "chaná-timbú", y aún pueden verse sus construcciones: los montículos conocidos como "cerritos de los indios".

El primero en sugerir que algunos montículos cercanos a la ciudad de Campana no eran de origen natural fue Florentino Ameghino, en 1880. En ellos se encontraron restos de objetos de uso doméstico y también huesos humanos, por lo que el naturalista dedujo que eran enterratorios y llamó a sus constructores "el pueblo de los túmulos".

Recientemente, investigadores del Museo de Ciencias Naturales de La Plata y de la Universidad del Centro de la provincia de Buenos Aires comenzaron a estudiar elevaciones similares cerca de la localidad entrerriana de Tres Cerros, próxima al puente Rosario-Victoria. Ellos determinaron que tres montículos de más de 40 metros de diámetro y de cerca de 1,20 metros de altura fueron hechos por el hombre cerca de 1000 años atrás.

Tres Cruces aparece en Google Earth a 73 Km al Norte de Victoria y en cota 75 m. En sus cercanías se advierten pequeños cursos tributarios del arroyo Quebracho. La foto publicada por la Nación muestra excavaciones en zonas no precisamente de humedales, aunque es dable considerar que al paisaje en 1000 años le hayan cabido pequeños cambios. FJA

Recordemos los comentarios de Ana María Balbi

Enterraban a sus muertos en túmulos en las cercanías de sus aldeas y a orillas de los ríos.

A orillas de los ríos y lagunas, en sitios altos, emplazaron sus aldeas y cerca del río enterraron a sus muertos. Al morir, la tierra los cobija cerca de los vivos en enterratorios intencionales. Acompañados de ajuar funerario y en posición de descanso.

 

Paisaje arqueológico

Los "cerritos de los indios", que pueden llegar a alturas de hasta seis metros, también integran el paisaje arqueológico del este del Uruguay en zonas de humedales, fácilmente inundables o vinculados con redes de drenaje. Estudiadas desde hace más de 30 años, se sabe que este modo de construcción comenzó hace más de 5000 años y que sobre ellas se desarrollaban actividades domésticas y rituales.

La investigadora del Conicet Carola Castiñeira, que desde 2009 trabaja en Tres Cerros -con los investigadores Gustavo Politis, Mariano Bonomo y Adriana Blassi-, contó que en los montículos se encuentran miles de fragmentos cerámicos, utensilios de hueso y carbón de fogones, así como huesos de animales (lobitos de río, roedores y peces) y valvas de moluscos. También hay restos microscópicos de plantas comestibles como maíz y zapallos, mezclados con cereales y gramíneas que pudieron ser usados en fogones. La variedad de alimentos del lugar y el cultivo de algunas especies hacen suponer que los "constructores de cerritos" eran parcialmente sedentarios.

Basándose en los análisis de carbono 14, los investigadores deducen que los montículos se levantaron hace aproximadamente un milenio y que los grupos originarios ocuparon esa zona hasta principios del siglo XVI. Como en los cerritos cercanos a Campana, también los de Tres Cerros contienen restos de esqueletos humanos, en la periferia de la estructura.

"Los restos recuperados datan de hace aproximadamente 600 años y son enterratorios secundarios, es decir que primero loa cadáveres perdieron el tejido blando, posiblemente en un entierro primario, y luego fueron exhumados y acomodados. Algunos huesos fueron pintados con óxido de hierro de color rojo antes de ser enterrados nuevamente. Cerca de los esqueletos se encontraron diferentes objetos, algunos de los cuales pudieron formar parte de un ajuar funerario. Entre ellos hay una pieza de cerámica con forma de cabeza de loro. Las piezas de alfarería con formas de animales son características de la región y son halladas frecuentemente en Tres Cerros", detalla Carola Castiñeira.

Incógnitas resueltas

Los estudios geológicos ayudaron a resolver algunas incógnitas sobre los cerritos. Blassi, geóloga especialista en sedimentología del cuaternario, explica que las elevaciones fueron construidas sobre la planicie, superponiendo sedimentos fangosos a los que se agregaban fragmentos de arcilla quemada.

"Encontramos que la composición mineral de los sedimentos de los montículos es diferente de la de los suelos de la planicie donde están ubicados. En cambio, es similar a la del material con que confeccionaban su cerámica -añade Blassi-. Estudiando la zona hallamos que los sedimentos que empleaban provienen de lugares que distan al menos 2 kilómetros de los cerritos.

La estructura de los cerritos tiene también otra particularidad: contiene finas capas de sedimentos quemados, alternando con otras en las que predominan carbones y restos de material vegetal. Se cree que estos pueblos realizaban quemas de gramíneas relacionadas con prácticas rituales y/o domésticas con fines higiénicos, como la eliminación de desechos o insectos.

 

Este hipertexto ha sido editado con la intención de asistir la disposición de una jueza de Campana, que al serle presentada una demanda por daño moral colectivo frente a los destrozos de EIDICO en las cercanías de los enterratorios de Villa La Ñata solicitó al actor que "cuantifique ese daño".

Quien advierta espíritu para asistir esa pregunta no dude en colaborar.

 

Colaboración de Roberto Edelmiro Porcel

NUESTRA ACTUAL LEGISLACIÓN.-

Paralelamente con el nacimiento de la corriente denominada “INDIGENISMO”, la Constitución Nacional, en su última reforma del año 1994, modificó su artículo 75 y en su nuevo inciso 17, reconoció la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas ARGENTINOS, concediéndoles derechos a una educación bilingüe e intercultural, reconociéndoles a sus comunidades personería jurídica para poder obtener la posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente “ocupan”, termino que emplea en presente y no en pasado.- Las tierras a concederse, agrega, tendrán carácter de no enajenables e inembargables.-

Cabe resaltar que la Constitución hace referencia a las tierras que ocupaban al momento de su sanción (15 de diciembre de 1994).-

Este concepto fue ratificado por el artículo 1º de la Ley 26.160 sancionada el 1º de noviembre del año 2006, obre comunidades indígenas originarias del país:
“DECLARASE LA EMERGENCIA EN MATERIA DE POSESION Y PROPIEDAD DE LAS TIERRAS QUE ACTUALMENTE OCUPAN LAS COMUNIDADES IUNDIGENAS ORIGINARIAS DEL PAIS”.-

La ley por consiguiente impone tres condiciones a los aborígenes argentinos para gozar de su amparo:

1º) Que se trate de comunidades indígenas originarias.-

2º) Que las tierras las hayan ocupado tradicionalmente.-

3º) Que las estuviesen ocupadas al momento de su sanción.-

El Convenio sobre Poblaciones Indígenas y Tribales de la O. I. T. del año 1957, define como “Poblaciones Originales”, las descendientes de poblaciones que habitaban en cada país o en una región del mismo, en la época de la conquista y colonización.-

¿Acaso esos últimos terruños donde están esas esencias depositadas no responden a legislación? ¿Acaso no estaban allí antes de su sanción?

¿Qué modelo matemático hay para cuantificar el valor y sentido de un terruño? ¿Acaso los descendientes de esos pueblos originarios no están entre nosotros? El Dr Corach ya ha apuntado que más del 58 % de la población tiene registros ab-originales americanos.

La noticia que sigue permitirá a todo el mundo conocer sus adn y ser más respetuoso con las memorias humanas. ¿Si la Sra Jueza se entera de que en sus cercanías hay alguien con parentescos chañá-timbués, nos regalará la fórmula para cuantificar el daño?

This year, the world’s DNA-sequencing machines are expected to churn out 30,000 entire human genomes, according to estimates in Naturemagazine.

What cost hundreds of millions of dollars a decade ago now costs a mere $10,000. In a few years, decoding a person’s DNA might cost $100 or even less.

By 2020 it may be feasible—mathematically, at least—to decode the DNA of every member of humanity in a single 12-month stretch.”

What does that mean? Taking the  U.N. estimate for the world’s population in 2020, and I get the following numbers:

- 874,087 genomes per hour
- 14,568 genomes per minute
- 243 genomes per second

Of course much of the sequencing would be done concurrently, so it wouldn’t be a constant rate of production.

http://www.kipnews.org/

DNA Tower of Babel: 243 full human genomes sequenced/second

But still this would be awesome. I think being much more conservative there’ll be at least hundreds of thousands of people who are fully sequenced, if not millions. I don’t know if this is valid personally, but there’s a paper on data compression which claims it might be feasible to reduce the size of the raw sequence output to ~4 MB. That might be helpful, since even at that size you’d still have 30 million terabytes of information to store.

¿Qué modelo matemático hay para cuantificar el valor y sentido del desprecio que aporta una mentira? ¿Habrá una máquina que nos ayude a cuantificar estas preguntas y así ahorrarle trabajo al alma?

¿Qué modelo matemático hay para cuantificar el valor y sentido de los interminables atropellos de EIDICO?

¿Qué modelo matemático hay para cuantificar el valor y sentido de proteger los santuarios hidrogeológicos, que en el caso de los crímenes del Puelches conforman los más aberrantes de toda la Provincia?

¿Qué modelo matemático hay para cuantificar el valor y sentido de la codicia humana?

A la memoria de las miserias que cargó el pueblo de Collazaré.

Francisco Javier de Amorrortu, 25 de Septiembre del 2011

La imagen que sigue muestra los crímenes hidrogeológicos de EIDICO en San Sebastián, en Zelaya. ¿Quiénes merecen el mote de salvajes?